SOBRE LOS VAMPIROS Y SUS CARACTERÍSTICAS
por Carles Quintana i Fernàndez

El pasado miércoles 8 de febrero del 2006, fui a un cine de Barcelona, a ver UNDERWORLD. EVOLUTION. Independientemente de la opinión que tenga sobre esa película y sobre que algunos trailers engañan, lo que sería objeto de otro artículo, una cosa que me llamó mucho la atención era el hecho que cuando un vampiro mordía a otro, además de chuparle la sangre, absorbía instantáneamente todos sus recuerdos.

Este aspecto, la forma más eficiente que conozco de adquirir información, ya que al parecer el interrogado no puede ocultar nada, me hizo pensar en cómo son de variados los no-muertos, dependiendo de los autores, empezando por aquellos del siglo XIX, que los han utilizado en sus escritos. Y no se trata sólo de los dones que puedan mostrar, sino incluso de lo que podríamos denominar características básicas.

Pero antes de entrar en esos aspectos prácticos, sería conveniente un poco de historia. Todo tiene un principio, y en el caso que nos ocupa, es comúnmente aceptado que el vampiro tal como lo conocemos en el siglo XXI proviene de la novela DRÁCULA, publicado en 1897 por el escritor irlandés Abraham «Bram» Stoker, donde el noble transilvano personifica la fascinación de lo prohibido y simboliza la sexualidad reprimida de la sociedad victoriana.

Pero la idea de un ser que se levantaba por la noche de su tumba para beber la sangre de los vivos proviene de los orígenes de la civilización, existiendo ya leyendas al respeto entre los sumerios y los egipcios, las fuentes escritas más antiguas a las que tenemos acceso. Desde ese momento, y como otras muchas creencias, fue evolucionando a lo largo de los milenios, incluyendo nuevos elementos antes inexistentes.

Por ejemplo, la Iglesia declaró que eran servidores del Maligno, con todo lo que ello supone, y el origen del ajo como protección proviene de la costumbre en Europa Oriental de meter un diente de ajo en la boca de un difunto antes de enterrarlo para evitar que se convirtiera en vampiro. Precisamente, el origen del vocablo procede del eslavo, y es de sobras conocida la figura de Vlad III Draculae, príncipe de Valaquia.

Volviendo a la figura de Stoker, se cree que este escritor unió todas las leyendas sobre esos seres que circulaban por Transilvania y sus aledaños y les dio forma en un único personaje, el conde Drácula, rey de los vampiros. Este es un ser poderoso, con una gran fuerza, capaz de convertirse en lobo, murciélago, niebla y hombre araña, con los caninos superiores extraordinariamente desarrollados, que no bebe… vino, etc.

Lo más importante sobre él es que es inmortal, pero a cambio tiene que dormir de día en su ataúd. Y aquí ya empiezan las diferencias. Yo siempre creí que la luz del sol lo mataba. Pero en DRÁCULA DE BRAM STOKER, con un fantástico Gary Oldman como el susodicho no-muerto, resulta que simplemente le deja sin poderes. Y también está BLADE, donde el malo se limita a taparse la piel con crema solar para hablar con Wesley Snipes en pleno día.

Naturalmente, hay autores que han intentado solucionar esta contradicción. Entre las principales opciones, una es la que sostiene que depende de la edad, de forma que los viejos tienen más poderes que los jóvenes, entre los que se encuentran el sobrevivir a luz del día. Luego está el cómic Dampyr, donde mientras los señores de la noche, los únicos que pueden crear vampiros, si que pueden, los por ellos creados se queman en esas circunstancias.

Y esto me recuerda los sistemas de protección contra ellos. En la novela de Stoker, la principal fuente documental de los escritores posteriores, los signos religiosos cristianos y los conventos y otros edificios sagrados son muy eficaces en este sentido. En cambio, en EL MISTERIO DE SALEM’S LOT lo que cuenta es la fe que deposita el usuario en dicho objeto más que él en si. Vamos, que una cruz en manos de un ateo es sólo un trozo de madera.

Un último punto a comentar es la descendencia de un vampiro y una humana. En DRÁCULA, un vampiro puede convertir a un humano/a en uno de los suyos por el método de primero beber su sangre y luego que el aspirante haga lo mismo con la de él. Pero no puede crear vida. Al fin y al cabo, su corazón no late y su sangre no se mueve, con lo que su órgano sexual no responde.

Pero en la serie de tebeos DRÁCULA de la década de los ochenta del siglo pasado, por no se sabe que milagro, el Rey de los Vampiros logra dejar embarazada a una mujer y su retoño es totalmente humano. Una cosa un poco diferente es la del reciente cómic Dampyr, donde el protagonista es un mestizo, un dampyr, hijo de un señor de la noche y una humana, con características de ambas razas.

Y hasta aquí esta breve relación de las características vampíricas. Si algo ha quedado claro en todo esto es que aunque en general todos tienen aspectos comunes, hay tantos tipos de vampiros como autores que han escrito sobre ellos durante los últimos cien años y los que te rondaré, morena. Y ya saben, un vampiro no puede entrar en su casa si usted no lo invita antes… casi siempre.

© Carles Quintana i Fernàndez, (883 palabras) Créditos