HARRY POTTER Y LA ORDEN DEL FENIX
HARRY POTTER Y LA ORDEN DEL FENIX J. K. Rowling
Título original: Harry Potter and the order of the Phoenix
Año de publicación: 2003
Editorial: Salamandra
Colección: Harry Potter nº 5
Traducción: Gemma Rovira
Edición: 2005
Páginas: 920
ISBN:
Precio: 23 EUR

Hace algunos años, un día cualquiera iba caminando por la calle, cuando encontré anunciado en una librería la cuarta entrega de los libros de Harry Potter. En ese momento, no conocía en absoluto ese personaje. No fue hasta enterarme de que gente adulta se los estaba leyendo, que yo también caí en el hechizo de estas novelas y nunca mejor dicho. Efectivamente, me las leí todas y me pregunté que pasaría en la siguiente, para la que aún no había fecha de salida.

Se sucedieron los rumores sobre su contenido y que la autora tenía problemas para escribirlo. Se fueron filtrando noticias relacionadas con lo que pasaría y finalmente, en junio del 2003, se puso a la venta exclusivamente en lengua inglesa. Se dice que sólo a nivel español, fue el libro más vendido de la semana. Y no estaba en catalán ni en castellano. Yo fui uno de los que lo compré y me dispuse a leerlo, con el fin de averiguar, como dice en la contraportada, que era eso tan importante que averiguaríamos y cual de los personajes importantes iba a morir.

Lo primero que vi es que seguía la regla instaurada por los anteriores ejemplares y este es aún más grande, con 766 páginas. Si continua a este ritmo, no sólo corre peligro de superar EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, sino que posiblemente será necesario rodar dos películas para cubrir un solo libro. Pero si sirve para que aquellos lectores que sean como máximo adolescentes, se acostumbren a leer volúmenes gruesos al estilo de JUEGO DE TRONOS, bienvenido sea.

El comprador, al encontrarse con un ladrillo de ese tamaño, puede espantarse y creer que la novela será aburrida. Pero no es el caso. Ciertamente, cuando se habla con detalle de los acontecimientos de la primera semana de clase, como la presentación de la nueva Profesora de Defensa de las Artes Oscuras (los poseedores de ese cargo duran en Hogwarts menos que un caramelo en la puerta de un colegio), uno se pregunta si todo será así. Pero no. Enseguida se acelera la acción.

Hablando precisamente de ésta, ocurre que el libro gira alrededor de los exámenes NOM (Nivel Ordinario de Magia), equivalentes al graduado escolar de último curso de EGB. Son importantes porque los resultados de las pruebas delimitarán las carreras profesionales a las que se puede acceder. Así que la preparación de los exámenes lleva consigo la realización de muchos deberes y un gran estrés. Todo esto está muy bien narrado.

El problema es que, al ser la autora inglesa, se ha basado en el sistema británico, que es diferente al español. Aquí se hace una media de las notas de todos los exámenes y el resultado decide. En cambio, allí se evalúa cada asignatura por separado, siendo importante el resultado de todas para saber si el estudiante puede acceder o no a la carrera en que está interesado. Así que es posible que algunos lectores vean todo esto un poco confuso.

Y ya que estoy con los fallos, uno de los más importantes es que por alguna razón que no entiendo, se supone que los magos se han quedado clavados en algo parecido a la Edad Media, aunque existan radios, periódicos, autobuses mágicos y fotos. Así, los estudiantes y el personal docente utilizan pergaminos y plumas de oca para escribir. Aunque no lo veo muy creíble, si se mantuviera la lógica interna de la historia, pues lo aceptaría.

Pero la cuestión es que los libros y periódicos están hechos de papel y uno de los profesores utiliza un bloc de notas normal y corriente de los que se puede encontrar en cualquier papelería. En consecuencia, o esas personas utilizan el papel para unas cosas y el pergamino para otras, lo que encuentro harto difícil de creer, o J.K. Rowling se contradice a sí misma. Usted, el lector, tiene la decisión en sus manos.

Hay una gran diferencia entre esta novela y las anteriores. En ellas, había siempre un enemigo interior y se introducía el lector en un juego de equívocos, para despistarle respecto a la identidad del auténtico culpable. Aquí, como ya se menciona explícitamente en los primeros capítulos, eso ha cambiado. El enemigo está fuera y todos saben quién es. La única incógnita es cuales serán sus pasos. Naturalmente, mi boca está sellada en este aspecto.

En lo que no cambia es que se continúa ampliando el mundo mágico. Así, se conoce detalladamente el Ministerio de Asuntos Mágicos, situado bajo tierra, como cualquier agencia gubernamental secreta que se precie. Antes, sólo se había visitado un juzgado en HARRY POTTER Y EL CÁLIZ DE FUEGO. En esta ocasión, se habla de toda su estructura. También se visita el hospital de San Mungo para heridas y enfermedades mágicas. Allí hace su aparición estelar el ex profesor Gilbert Decors, víctima de su propio maleficio en HARRY POTTER Y LA CÁMARA SECRETA y que está mejorando.

Además, se amplía el mapa de Hogsmeade, la única población no muggle del Reino Unido, y aunque parecía imposible después de lo ocurrido en el pasado, resulta que aún no se conoce todo Hogwarts. Me pregunto que otros ases se estará guardando Rowling en la manga respecto a la escuela. Y naturalmente, no podría faltar la incursión en el Bosque Prohibido. En resumen, se ofrece mucha información sobre lugares consiguiendo no introducir demasiadas novedades que confundan al lector.

Dónde esto si que ocurre es con los hechizos y maleficios. Se presentan muchísimos nuevos, tanto ofensivos como defensivos. Hay un momento en que se utilizan varios en rápida sucesión y si el lector no se acuerda de todos y cada uno de ellos, es posible que se confunda y no sepa cuál es cuál ni el efecto causado. Y en determinadas escenas, esta acumulación de datos puede convertirse en una rémora para seguir la acción.

Una cosa que se ha de agradecer es el cambio que supone la disminución de la importancia del quidditch. La autora tiene mucho que contar. Y aunque hay más páginas, no es suficiente. Así que se ha de cortar por algún sitio. ¿Y que mejor que eliminar el quidditch, sacando a Harry Potter del equipo de una forma muy elegante. Así, libre del tiempo que ocuparían los entrenamientos y los partidos, aunque éstos continúan teniendo cierto papel, Harry puede dedicarse a cosas mucho más importantes.

Existen muchas más novedades, como un mayor equilibrio del tiempo que los protagonistas pasan dentro y fuera de la escuela. Pero tampoco es cuestión de destripar todo el argumento. Así que dejaré todo esto y pasaré a hablar de los personajes, que también tienen miga. Sobretodo se amplia el conocimiento que el lector tiene de su vida anterior al primer libro, lo que ayuda a saber por que ciertas cosas son como son.

Por ejemplo, aumenta el control del ministerio sobre los profesores, lo que posibilita a la autora el explicar como consiguieron su puesto. Aunque no es una información necesaria, siempre se agradece ya que enriquece la historia. Además, se les ve en situaciones desconocidas hasta el momento, que aunque naturalmente no detallaré, también colaboran en demostrar que no son personajes planos que se limitan a hacer clase y que como todo ser humano, tienen sentimientos.

De todas formas, no puedo dejar de señalar cuando el normalmente pacífico Director Dumbledore, demuestra que no es por casualidad que es el único a quien teme Lord Voldemort, al entrar en combate de forma claramente espectacular. Me recuerda a lo que le pasa al Maestro Yoda en el Episodio II al enfrentarse al Conde Dooku. Supongo que será casualidad, pero lo cierto es que la coincidencia es curiosa.

Poco más puedo decir sin caer en el peligro de revelar el argumento inadvertidamente. Sobre el trío de personajes principales, Harry, Hermione y Ron, no varían demasiado. Naturalmente, ya son adolescentes y Harry muestra una falta de paciencia y una cierta facilidad para enfadarse que antes no existían. De todas formas, es la evolución normal de una persona, como su total falta de tacto en su primera cita con una chica, algo que todos hemos experimentado alguna vez.

Cosas parecidas ocurren con Hermione y Ron, que es quien más ha crecido de los tres. Creo que J.K. Rowling ha hecho aquí un gran acierto al mostrar que las personas cambian con los años y supongo que los lectores, sobretodo aquellos con la misma edad que Harry Potter lo agradecerán. De hecho, recuerdo que la idea es que el lector al que en un principio está destinado la serie, ya se sabe que muchos adultos la leen, crezca al mismo ritmo que el protagonista.

Lo último que creo necesario señalar es que siguiendo el principio del anterior párrafo, la acción sube a otro nivel. Ya no se trata sólo de los estudios, los amigos, etc. Sino que aparece una nueva capa, las rencillas de carácter estrictamente político entre Cornelius Fudge y Albus Dumbledore, que aunque siguen una línea en absoluto original, he encontrado especialmente interesante. Tal vez será porque siempre me ha interesado la política.

En fin, esto es todo. Como conclusión decir que recomiendo la lectura del libro y espero encontrar más adelante en este mismo sitio otros comentarios sobre el mismo.

© Carles Quintana i Fernández, (1.537 palabras) Créditos