Es una buena novela, las novelas que ganan el Premio Hugo suelen serlo. Tiene un planteamiento original, es ambiciosa, está bien escrita y las criticas hablan de ella como de un clásico, un prodigio la mejor novela de fantasía desde..., en fin esas cosas que se dicen en las contraportadas y que en esta ocasión vienen, corroboradas por la opinión de muchos de sus lectores (muchos o al menos muchos de los que cuelgan su opinión en los espacios, a tal efecto, habilitados por las tiendas en línea o sitios como este).
Yo no se si llegaría a tanto elogio. Por supuesto no es más que otra opinión, la mía, mediatizada por mis particulares gustos y demás condicionantes, no hay en ella ningún ánimo iconoclasta ni intención de destacarme ejerciendo de abogado del diablo, es sólo que, a pesar de que, como digo al principio, me parece una buena novela y he disfrutado leyéndola, me ha decepcionado un poco. Quizá porque después de haber leído algunas referencias esperaba más o quizá porque no encaja del todo con mis..., llamémoslo preferencias en relación a los ritmos de la acción. La novela recrea la historia de Inglaterra a principios del siglo XIX, una historia real a todos los efectos salvo por el detalle que también existe la llamada magia inglesa. Es una magia antigua y casi olvidada, pero no una magia cualquiera, al estilo de una vulgar dragonada, es una magia con fundamento, una ocupación admisible para cualquier caballero de la época, equiparable en dignidad y sistematización a cualquier otra disciplina del conocimiento humano, o al menos a ese lugar pretenden elevarla los protagonistas de la novela.
La autora da solidez a ese planteamiento con abundantes notas a pie de página donde, a modo de comentarios eruditos, se nos explica el como y el porque de práctica de esta ciencia, su origen y sus limitaciones. Lo hace con solvencia y originalidad, pero puede que aquí radique la causa de mi pequeña decepción, tanto esfuerzo dotar de verosimilitud la idea original resta agilidad a la trama. La novela es agradable pero lenta, se deja leer con gusto pero, hasta los capítulos finales, no engancha. La Magia Inglesa, los personajes y las tramas secundarias, están bien sustentados, pero la intriga de fondo, no.
Como decía, sólo es una opinión. Salvando eso, es una novela muy recomendable.
Susanna Clarke