LAS ESCALAS DE LEVANTE
LAS ESCALAS DE LEVANTE Amin Maalouf
Título original: Les Échelles du Levant
Año de publicación: 1196
Editorial: Alianza
Colección: El libro de Bolsillo, nº BA 0762
Traducción: Federico Romero Portilla
Edición: 2003
Páginas: 251
ISBN:
Precio: 6,25 EUR

Resulta cuando menos curioso que una región tan agitada como Oriente Medio haya producido, o mejor dicho, exportado, tan poca literatura hacia Occidente. Hay que suponer que la infinidad de acontecimientos traumáticos que han sacudido la zona durante todo el siglo XX (y que no han cesado) ha provocado una interesante producción literaria por parte de todos los bandos implicados (judíos, musulmanes, cristianos...) Sin embargo, me resulta muy difícil dar nombres o recordar alguna obra más allá de algunas pocas que relatan el éxodo judío hacia palestina y los primerísimos pasos del estado israelí.

Ni de antes ni de después hay una referencia notable a la que acudir. Por eso, LAS ESCALAS DE LEVANTE, se me hace tan extraña. Abarca un periodo que va desde principios de siglo hasta mediados de los setenta y relata la historia de la familia Ketabdar y sus residencias sucesivas en la ciudad turca de Adana, en Beirut, Haifa, y las idas y venidas de Francia del narrador, Ossyane Ketabdar, su esposa Clara y Nadia, la hija de ambos.

La historia comienza con el derrocamiento de un sultán turco, los turbulentos acontecimientos que siguieron al suceso llevaron a su hija Iffett a la locura de la que es tratada por el doctor Ketabdar, éste finalmente se casa con ella, lo que ya de por si supone un escándalo, pero más aún lo es que el ya no tan joven doctor y la muy poco lucida Iffett acaben por tener un hijo, el padre del Ossyane. Esto les hace establecerse en Anatolia, en Adana, allí el niño es educado de forma ciertamente atípica para la época, y su círculo de amistades se extiende entre gentes de muy variado origen. Cuando uno de sus amigos, el armenio Nubar, se ve en peligro debido al odio que se propaga contra ellos, no dudan en partir hacia el Libano, a Beirut, allí el nieto del sultán y la hija de su amigo contraen matrimonio y al fin nace el narrador, Ossyane Ketabdar. Predestinado a no ser dueño de su destino.

Agobiado por los sueños de grandeza de su padre pácticamente huye a la Francia de entreguerras. La Segunda Guerra mundial se está preparando y su estallido coge a Ossyane completando sus estudios de medicina en Motpellier. Convertido muy contra su voluntad en un símbolo de la Resistencia, su vuelta a Beirut es triunfal. Culminados los suelos de su padre de verle convertido en un inconformista, un revolucionario, el se desespera pues su ideal de vida es todo lo contrario; tranquilidad, conformismo. Sin embargo la guerra ha dejado secuelas en forma de mujer, Clara, resistente como él, pero judía. En aquellos tiempos aquello no importaba demasiado, aún, y un matrimonio entre un musulmán y una judía no estaba mal visto, sobre todo si ambos eran adinerados. Sin embargo, los acontecimientos que estaban a punto de desarrollarse acaban llevando a Ossyane a la locura.

Lo que bien podría haber sido un culebrón sentimental es en manos de Amin Maalouf un recorrido minucioso por los acontecimientos que han conformado lo que es el actual Oriente Medio. No profundiza en absoluto en las causas políticas que los provocaron, sólo da la visión de los habitantes de la zona, bastante más preocupados de sus propios asuntos de lo que se cocía en embajadas y despachos. Los acontecimientos modelan su vida, les llevan y les traen, son víctimas de ellos y en ningún caso los desean, es más, hasta se oponen al enfrentamiento absurdo y descabellado que todavía sigue.

Incide también Maalouf en la indefinición étnica de muchos de los habitantes de la zona. Nadia, la hija de Ossyane y Clara es a la vez persa, turca otomana, armenia, y judía de ascendencia europea. Judía por educación, de padre musulmán, es el producto final de siglos de migraciones, guerras y mezclas sucesivas. Ella más que nadie representa lo absurdo de una guerra que más parece un cáncer que devora al propio cuerpo.

En todo caso, LAS ESCALAS DE LEVANTE no es de lo más afortunado de Maalouf, que no se convierta en un culebrón no le exime de ofrecer calor humano, y más con la historia que cuenta, por eso resulta incómodo que en general sea un tanto frío, sólo al final levanta el vuelo de la emotividad, pero contenida, sin excesos.

En cualquier caso, un libro que vale la pena.

© Francisco José Súñer Iglesias, (726 palabras) Créditos