YAKUZA CINEMA, CRISANTEMOS Y DRAGONES
YAKUZA CINEMA, CRISANTEMOS Y DRAGONES Carlos Aguilar, Daniel Aguilar
Título original: ---
Año de publicación: 2005
Editorial: Calamar Ediciones
Colección: Cine
Traducción: ---
Edición: 2005
Páginas: 154
ISBN:
Precio: 17,90 EUR

De una forma bastante simplista se suele creer que todo el cine, excepto las españoladas de turno, proviene de Hollywood, como si aquella fuera la única factoría capaz de producir películas en todo el mundo. Es más, se suele exagerar hasta el infinito el poder de las majors y su influencia en todo el occidente cristiano.

Alto, ¿qué digo? ¿Occidente Cristiano? ¡Ah! Bien, haciendo un chiste he dado con una de las claves de ésta confusión. El cine que viene de Hollywood y Estados Unidos en general es un cine hecho por occidentales cristianos (o judíos, que en éste caso viene a ser lo mismo) para occidentales cristianos, excepto el idioma y alguna que otra curiosa costumbre alimenticia y/o habito social lo que hacen en yankilandia no es muy diferente a lo que se hace por aquí. Lógico es, pues, que esa forma de contar historias sea fácil de asimilar y que incluso su visualización haya llegado a homogeneizar (en la parte que nos toca) esas costumbres alimenticias y esos hábitos sociales.

Pero hete aquí que esas mismas películas llegan a la India, o al Japón, o a Nigeria. El personal autóctono no tiende a verse reflejado en esas historias, es más, las costumbres alimenticias y los hábitos sociales más que exageraciones o transposiciones de los propios les pueden llegar a parecer repugnantes y absurdos. Ya se encarga el marketing de las majors (y de la Coca-Cola) de introducir esas costumbres en esos países, pero con todo, son productos que quedan tan lejos culturalmente que resultan mayormente indiferentes. De ahí que en éstos países que he citado la producción local sea tan amplia y el negocio tan boyante. No estamos hablando de producciones de enorme calidad, sólo de productos para consumo interior y exportación por la zona culturalmente afín. Y así, nos encontramos con el siempre asombroso dato de que no es Estados Unidos quien más películas produce y más factura al respecto. Es la India, con sus miles de películas anuales y sus recaudaciones, quizá no milmillonarias, pero sí abundantes y constantes.

En Japón pasa otro tanto, las producciones propias son moneda común, de tal modo que han sido capaces incluso de exportar géneros propios, como los de los monstruos gigantes (con Godzilla a la cabeza) o las películas sobre la mafia local, los yakuza.

Este libro de Carlos y Daniel Aguilar habla de éstas producciones de serie negra japonesa. Ante todo hay que advertir que en el propio Japón la imaginería sobre los yakuza es más cinematográfica que real. Un poco con lo que ocurre con el western, la realidad tiene poco que ver con lo que ha llegado a creerse tras los espectáculos, a la vez fantasiosos y exagerados, de las películas. Que las mafias en Japón existen es cierto, como no lo es menos que poco tienen que ver con sus representaciones cinematográficas. Es más, estoy por decir que cualquier tipo de mafia está muy cómoda cuando lo que se cuenta de ella, estilizado y exagerado, poco o nada tiene que ver con sus actividades y formas de actuar reales.

Por no hablar de lo que se sabe de ellos en otros ámbitos. En occidente se habla de la Yakuza, como se habla de la Camorra o la Mafia siciliana. La Yakuza no es una organización, un yakuza es un marginado social, un paria que se gana la vida con cualquier tipo de trabajo, sea legal o no. Esto, mucho mejor explicado en el primer capítulo del libro, es sólo un ejemplo de lo poco comprendida que está la cultura y el cine foráneo en el Occidente Cristiano. Éste libro, como otros tantos al respecto, ayuda a comprender y a situar en su justa medida este género que, por otro lado, ha influenciado grandemente a directores americanos rompedores e innovadores (permítaseme el resaltado socarrón)

En YAKUZA CINEMA se hace un exhaustivo repaso de directores, actores, películas, tendencias dentro del género, modas, épocas de esplendor y decadencia, exportación de películas y conceptos, la asimilación, más o menos afortunada, por parte de Hollywood para su redistribución internacional, y otra buena cantidad de datos.

El libro, quizá precisamente por ese enfoque demasiado dirigido al dato, se hace en ocasiones tedioso (las largas enumeraciones y las listas no son nada divertidas) pero en general resulta muy recomendable para los amantes del cine, ya que si no lo conocían ya, les ayudará a introducirse en otra forma de hacer cine.

© Francisco José Súñer Iglesias, (741 palabras) Créditos