EL ARCHIVO DE UN SOÑADOR
EL ARCHIVO DE UN SOÑADOR Javier Casis Arín
Título original: ---
Año de publicación: 2002
Editorial: Huerga Fierro editores
Colección: Narrativa, nº 217
Traducción: ---
Edición: 2002
Páginas: 187
ISBN:
Precio: 11 EUR

Del mismo modo que EL COLECCIONISTA DE SECRETOS se podía leer tanto como una colección de relatos ambientados en un mismo universo (real o imaginario, tanto da) como una novela fragmentada en decenas de piezas con diversos grados de relación entre ellas, con EL ARCHIVO DE UN SOÑADOR ocurre otro tanto, los personajes recurrentes (algunos, como el librero Calavia, auténticos nexos de unión entre unos relatos y otros) los escenarios compartidos, los mínimos pero determinantes puntos de unión entre unos relatos y otros hacen de éste un libro de múltiples niveles de lectura.

El primer relato del libro es VIEJAS TARJETAS DE VISITA, y parece que marcará la estructura del libro basándose en un acto tan habitual como desconcertante; la limpieza de los tarjeteros (hoy día trasladable a las libretas de direcciones de correo electrónico o las agendas de los móviles) donde se acumulan cientos de tarjetas de visita de gentes a las que ya ni se recuerda ni se ubica. Siempre hay tarjetas que sobreviven una y otra vez, ya no existe relación con esas personas, pero algo en el encuentro hizo que quedaran en la memoria y descartar esa tarjeta es como matarlas un poco. El relato en realidad es el pistoletazo de salida en forma de inquilino exigente, casas con grandes misterios y curiosidades peligrosas de contentar.

A partir de ése momento hay que tener cuidado con la progresión en la lectura, aquí y allá se producen hechos nimios o de gran importancia que serán aclarados más tarde, personajes que entran por la puerta salen por las ventanas, o se desvanecen en el aire, máquinas prodigiosas son puestas en marcha una y otra vez sin que nadie se preocupe de drenarlas, la fantasía se entremezcla con la realidad terminando por recrear un mundo paralelo en el que Londres y Madrid son todo uno y la campiña inglesa linda con el páramo castellano.

Es precisamente el gusto de Casis por lo inglés, más que la componente fantástica de sus relatos, lo que más puede llegar a desconcertar y lo que termina de dar ese punto de irrealidad a sus relatos, llenos de gentes flemáticas, llámense Aguirre, llámense Wharton, que experimentan situaciones asombrosas con sangre fría y pulso firme, desde enfrentarse a la muerte en persona hasta vivir desconcertantes experiencias arquitectónicas, sólo en las ocasiones en que la tragedia personal alcanza tintes dramáticos se vuelven más humanos y vulnerables, pero hasta entonces asisten impertérritos a las más extraordinarias situaciones.

Como también ocurría en EL COLECCIONISTA DE SECRETOS el estilo de Javier Casis es casi decimonónico, con el gusto de no revelar más que en parte la identidad de algunos de sus personajes (personas de importancia, según se infiere de esto) y también llama la atención de no dar finales concluyentes a sus relatos. En algunos, la propiedad complementaria que los hace ser parte los unos de los otros, esto se ve compensado por el desarrollo de relatos presentes o futuros, pero en otros resulta demasiado poco esclarecedor.

A no ser claro, que se inicie la aventura de embarcarse en un recorrido completo por el universo casiano en busca de las claves perdidas y, a ser posible, de la mano del inefable Calavia.

© Francisco José Súñer Iglesias, (533 palabras) Créditos