EL PALACIO DE LOS SUEÑOS
EL PALACIO DE LOS SUEÑOS Ismail Kadaré
Título original: Nëpunësi i Pallatit të Endrrave
Año de publicación: 1999
Editorial: Círculo de lectores
Colección: ---
Traducción: Ramón Sánchez Lizarralde
Edición: 2004
Páginas: 234
ISBN:
Precio: 13,45 EUR

Esta es una extraña novela que se desarrolla en un extraño país de ensueño. No estamos en Turquía, pero tampoco en Albania, Ismail Kardaré envía señales equivocas acerca de la verdadera ubicación de la a veces populosa, a veces fantasmagórica ciudad donde Mark-Alem descubre el mundo de los sueños.

La novela parte de un argumento sencillo, el joven Mark-Alem, miembro ocioso de la poderosa familia Qyprilli, de origen albanés pero muy cercana al sultán, decide ponerse a trabajar y para ello su familia le envía, cartas de recomendación mediante, al Palacio de los Sueños, un fantástico lugar donde se filtran, seleccionan, estudian e interpretan todos los sueños que tienen los habitantes del Imperio, desde el visir hasta el último peón de la provincia más lejana de la capital.

Los sueños son sucesivamente seleccionados hasta que sólo queda uno, el Sueño Maestro que es presentado los viernes al Sultán, de la interpretación del Sueño Maestro depende la política del Imperio y, en ocasiones, las cabezas de los gobernados.

Los inicios de Mark-Alem en el Palacio de los Sueños son, como es de suponer, cautos y vacilantes, empieza como simple seleccionador, aportando los sueños vacíos de contenido, estúpidos o repetitivos, dejando solo aquellos que, aunque solo fuera remotamente pudieran contener en su simbología un indicio que pudieran aportar algo a la gobernabilidad del imperio.

Poco a poco, en un agobiaste ambiente de burócratas grises, largos pasillos inmersas salas, altos pupitres y sueños y más sueños, Mark-Alem descubre que el mundo onírico es un galimatías casi incomprensible. Su ascenso al departamento de Interpretación hace las cosas mas difíciles aún, los sueños no parecen quiere desvelar sus secretas ocultas, y Mark-Alem sufre por ello.

En cierto modo Kadaré hace un alegato contra la arbitrariedad en el gobierno de las naciones, el horror atete las decisiones tomadas sin más raíz que el de una iluminación repentina, un consejo sin criterio alguno. Las cuitas de Mark-Alem para de decidir que significa un sueño y las terribles repercusiones que eso puede tener son sintomáticas al respecto.

Por lo de más, en EL PALACIO DE LOS SUEÑOS hay mucho de Kafka, esos largos pasillos, las salas enormes pero vacías, los funcionarios fríos y distantes, todo crea un ambiente hostil, desagradable, absurdo por la función del palacio e inquietarte sobre todo, por las dudas, más que razonables que se vierten sobre la forma en la que se gobiernan las naciones.

© Francisco José Súñer Iglesias, (407 palabras) Créditos