BERLÍN: LA CAÍDA, 1945
BERLÍN: LA CAÍDA, 1945 Anthony Beevor
Título original: Berlin: The Downfall 1945
Año de publicación: 2002
Editorial: Crítica
Colección: ---
Traducción: David León Gómez
Edición: julio de 2003
ISBN:
Precio: 27 EUR
Comentarios de: Manuel Nicolás Cuadrado

Aviso a los navegantes: este libro no es una novela pero tampoco un libro académico de historia contemporánea.

Si se pudiera calificar de alguna forma, me atrevería a decir que es un detallado documental escrito.

Desde luego no lo estimo como obra divulgativa de la 2ª Guerra Mundial, ya que es demasiado concisa y profusa en detalles. Además, narra el contexto específico de lo que después se consideraría como La Batalla de Berlín de 1945, tanto en sus antecedentes como en su desarrollo y desenlace.

Sin embargo considero este libro como imprescindible para quien quiera entender que en una guerra no hay malos ni buenos, sino ganadores y perdedores.

No es una obra de lectura sencilla. La descarga de datos históricos es tal que se detallan los cuerpos de ejércitos participantes, los movimientos y contramovimientos de tropas, incluso hasta las armas utilizadas. Todo ello hace que en muchos casos la lectura se haga abrumadora, incapaz de absorber tantos detalles por el lector de a pie.

Pero afortunadamente el libro no se queda en la descripción de maniobras militares. Las personas que participaron en el conflicto están muy bien definidas, desde el sargento ruso que ve como son bombardeados por su propio ejército hasta el drama personal y esquizofrénico de la cúpula nazi. Todos tienen un papel que desempeñar y lo terrible y a la vez apasionante es descubrir que todo fue verdad.

Básicamente, este libro abarca desde el repliegue alemán después de las derrotas infligidas en el frente oriental por los rusos hasta la firma de la rendición incondicional por parte de Alemania. Se centra en concreto en la toma de Berlín, porque son los rusos quienes la conquistan. Las acciones aliadas quedan por lo tanto en un segundo plano.

Podríamos decir que a Beevor le preocupan varios hechos en su planteamiento:

1) El aspecto militar de la contienda. Aquí relata por un lado la incapacidad del ejército alemán en repeler la invasión rusa. Además del agotamiento de los nazis por las derrotas infligidas, la inexistencia de material bélico disponible, la obcecación por mantener posiciones, la obstinación por no mandar refuerzos (recordemos que Hitler reservó sus mejores tropas en mantener el frente occidental y además tenía acantonados a muchos efectivos en el norte de Italia y en Checoslovaquia) se suman la propia esquizofrenia de Hitler, la inutilidad absoluta de Himmler, el patetismo de los militares y la decisión de mandar al frente a los mayores de 12 años y menores de 65.

Por otro lado nos presenta al ejército ruso como arrasador de Alemania, aunque no exento de paradojas y dificultades. La táctica de Stalin de enfrentar a sus propios generales, el caos y la descoordinación de las tropas rusas, la obsesión por entrar en Berlín antes que los aliados, la ocupación traidora de Polonia, la lentitud de las tropas en avanzar a pesar de la poca resistencia real alemana y el desprecio de la cúpula soviética por el valor de sus soldados como individuos, a la que preocupaba mucho más los laboratorios Planck de investigación nuclear.

2) El aspecto humanitario de la contienda. O más bien la carencia absoluta de este aspecto. Beevor expone, a raíz de las declaraciones de los alemanes supervivientes y de los propios informes soviéticos, a un ejército ruso enorme, valiente y liberador a la vez que indisciplinado, saqueador y violador (el número de violaciones a mujeres alemanas, polacas e incluso rusas cautivas es estremecedor). Llama la atención que en un ejército controlado por la NKVD (policía política militar), tan estricto en cuanto al marxismo de sus soldados, permitiera tamañas tropelías. ¿O estaban toleradas e incluso alentadas por el kremlin? El autor, sin entrar en valoraciones personales, detalla el ansia de justa venganza que tenían los rusos ante las salvajadas inenarrables cometidas por los alemanes (sobre todo en Bielorusia), pero no justifica las acciones de los soviéticos, que probablemente se hubieran comportado igual de no haber existido las SS (como se demostró ante la rota y totalmente inocente Polonia).

Como es lógico a los alemanes tampoco les hace buenas críticas, porque además de ese sentimiento xenófobo que les hacía creerse la nación más pura del mundo, les achaca crueldad, sumisión excesiva a la autoridad, orgullo irracional y tendencia a culpar a otros de la propia responsabilidad. Las ejecuciones públicas y sumarias de traidores, la eliminación sistemática de personas en los campos de concentración y un largo etcétera de vejaciones, nos hacen darnos cuenta de lo lejos que puede llegar la humanidad en atrocidades.

3) El aspecto político de la contienda. Tanto la cúpula militar y de partido están brillantemente descritas tanto del lado ruso como del alemán. La relación de Stalin con Beria, la de Goebbels con Hitler, el espionaje, la propaganda, las conspiraciones, todo está aquí. Personalmente me quedo con el relato del suicidio de Hitler en su famoso búnker y de cómo Stalin dejó a su General favorito Zukhov fuera de la investigación, al que por cierto hizo creer durante más de 20 años que Hitler podía haber escapado vivo de Berlín.

En definitiva, una obra exquisitamente detallada (tal vez demasiado), perfectamente documentada y magistralmente profusa en descripciones. No tolerada para mentes que prefieren la divulgación más novelada pero sí recomendable para todos los que nos interesa ahondar un poco más en hechos históricos de renombre, sin que nos cuenten rollos macarenos o generalidades.

Sugerencias: El libro del mismo autor: ESTALINGRADO, está muy bien, pero estimo que su traducción hace muy pesada su lectura.

De otros autores son imprescindibles: UN PUENTE LEJANO y EL DÍA D.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (923 palabras) Créditos