LA SED DE LAS PANTERAS
LA SED DE LAS PANTERAS Rafael Marín Trechera
Título original: ---
Año de publicación: 2001
Editorial: Ayuntamiento de Cádiz
Colección: Calembé nº 13
Traducción: ---
Edición: 2001
ISBN:
Precio: 9 EUR
Comentarios de: Iván Olmedo

Seguramente este es uno de los libros de Rafa Marín más difíciles de localizar y llevarse al huerto, al estar editado por el Ayuntamiento de Cádiz, aunque ese seguramente es bastante osado: si alguien más informado cree lo contrario puede y debe sacarme públicamente de mi error. Sin rencores...

Los numerosos relatos que forman el currículo del gaditano son unos entes díscolos de arduo seguimiento, que se encuentran desperdigados en abundancia por multitud de fanzines, revistas y antologías de autoría plural. También nos es posible encontrar varias recopilaciones que contienen exclusivamente textos marinianos, desde UNICORNIOS SIN CABEZA (1987), hasta EL CENTAURO DE PIEDRA (2002), pasando por el también raro OZYMANDIAS, de 1995. Hoy recalamos en el 2001, año de publicación de este hetereogéneo LA SED DE LAS PANTERAS dentro de la Colección Calembé.

De entre la decena exacta de relatos que componen el libro, encontramos el que le da título ocupando las últimas páginas. Por LA SED DE LAS PANTERAS , ubicado en el desamparador escenario de la Guerra Civil Española, desfilan personajes tan ilustres como Picasso, Alberti o Dalí, que (meros figurantes en el devenir de una intriga que se queda tan solo en un apunte, cuando quizás diera para algo más) sirven de referencia al protagonista, un voluntario francés que lucha junto al bando republicano y tiene tiempo para buscar un mítico dibujo maldito de Goya: La Maja muerta. Estos ingredientes algunos los estirarían hasta pulirse un best seller, sin duda.

UNA CANICA EN LA PALMERA (subimos por el índice, de abajo arriba) es quizás uno de los relatos más conocidos y aplaudidos de Marín. Ejercicio de estilo (bueno... es Marín...) a la vez que tremendo alegato sentimental, en según qué momentos puede conseguir que un escalofrío nos recorra el espinazo. Por cierto, el que haya visto la magnífica película de Guillermo del Toro, EL ESPINAZO DEL DIABLO, encontrará aquí una reminiscencia de aquellas imágenes y ambientes. Tanto Guillermo como Rafa tienen el deber moral de pagarle un cubata a Carlitos Giménez, cuyos tebeísticos niños de Paracuellos del Jarama tanto han calado en el corazón de innumerables lectores.

La luna pálida es un excelente relato de ciencia ficción tenue que se ve perjudicado por un barroquismo excesivo, sobre todo en sus primeras páginas. Salvando este exceso (no sé si consciente) del autor, lo que encontramos es una historia dura y sin paliativos, donde las florituras verbales ponen un contrapunto no del todo adecuado a la brillante idea central del relato.

Solo puedo calificar a ESPERANDO A SKYWALKER como un relato para frikis... El título ya lo dice casi todo, de todas formas. Referencias a destajo para amigos y conocidos (o espíritus afines, también) en una historia divertida, sin más, en la que unos colegas se van al estreno de EL RETORNO DEL JEDI con sesión completa de la trilogía clásica incluida. Un relato autocomplaciente, sólo para pasar unos minutos entretenidos y sonrientes.

Marín, fiel a su costumbre de utilizar en ocasiones a personajes de la vida real en sus relatos, hace que BARAKA esté protagonizado por ese señor gallego, bajito y con bigote que rigió los destinos de nuestros abuelos y padres tiempo ha. Se trata de un relato muy breve, casi anecdótico, aunque conseguido. Carente de desarrollo, juega la baza de mostrar una escena fantástica que resulta sumamente evocadora para cualquier lector que habite esta piel de toro hispana.

Más breve y anecdótico parece el anterior relato, CUANDO EL ÁMBAR ASOMABA . Historia de todos los días e historia imposible también, con un sesgo espiritual apreciable; aunque son cinco páginas y media que se leen y se van como un suspiro hacia el limbo de los relatos que no se quedan grabados en la memoria.

NAVAJAS Y CARAMELOS es un relato discreto abrigado eficazmente por la prosa sapiente de Marín, que aprovecha una vez más para lucir sus habilidades. Historia rayana, de nuevo, en lo descarnado de la condición humana, puede considerarse un ejemplo típico de los temas más íntimos que maneja el autor. No destaca especialmente, pero se lee con un rictus de amarga satisfacción en la cara.

AL SOL DEL OMBÚ es una pieza inspirada y demoledora plena de reflexión y significado. Como en el caso de BARAKA carece de argumento preciso, y su actor único es, asimismo, otro hombrecillo con bigote y gafas oscuras que rigió los destinos de otros padres y otros abuelos, en un país allende los mares. Marín parece no querer desprenderse de ciertas obsesiones...

Con contundencia despacha el de Cádiz DE ENTRE LA NIEBLA , otro buen relato que abarca desesperanzas y sueños, y no olvida el punto de tragedia que con frecuencia es marca de la casa. Se tira de la Biblia, esta vez, para acicatear la inspiración...

LAS BRUMAS DE ÁFRICA , por último, reincide en la infancia, los recuerdos y las referencias, temas con los que (me parece) le gusta jugar frecuentemente al autor. Más cercano al humor, incluso absurdo, que a la melancolía de otras ocasiones. Se beneficia de un ritmo meteórico y de un desparpajo saludable. Buena pieza.

Resumiendo, con este libro tenemos entre manos un muestrario absolutamente ecléctico de historias para descubrir al Marín menos cienciaficcionero y más poético; al más emotivo en la distancia corta y al menos aventurero. Una recopilación que puede despistar momentáneamente a los seguidores del autor de LÁGRIMAS DE LUZ y MUNDO DE DIOSES, obras con las que, argumentalmente, poco tienen que ver estas pequeñas piezas literarias. En LA SED DE LAS PANTERAS encontraremos, como tal, muy escasa ciencia ficción. Lo fantástico sí asoma con frecuencia como un fantasma familiar al que ya se le ha cogido confianza y del que no se tiene miedo. La entremezcla de lo posiblemente real y lo imposiblemente fantástico es aquí seña de identidad. A fin de cuentas, como el propio Marín diría: Los géneros sólo existen en nuestro capricho.

© Iván Olmedo, (973 palabras) Créditos