MUERTE ENTRE LAS FLORES
MUERTE ENTRE LAS FLORES EE.UU., 1990
Título original: Miller´s Crossing
Dirección: Joel Coen
Guión: Joel Coen & Ethan Coen
Producción: 20th Century Fox / Circle Films
Música: Carter Burwell
Fotografía: Barry Sonnenfeld
Duración: 115 min.
IMDb:
Reparto: Gabriel Byrne (Tom Reagan); Marcia Gay Harden (Verna Bernbaum); John Turturro (Bernie Bernbaum); Jon Polito (Johnny Caspar); J. E. Freeman (Eddie Dane); Albert Finney (Liam O´Bannon); Mike Starr (Frankie); Al Mancini (Tic-Tac); Richard Woods (Dale Levander); Thomas Toner (O´Doole); Steve Buscemi (Mink)
Comentarios de: Manuel Nicolás Cuadrado

En los comentarios de Francisco José Súñer Iglesias sobre la película CAMINO A LA PERDICIÓN, menciona, en términos comparativos a otra película versada más o menos en el mismo tema (el crimen organizado): MUERTE ENTRE LAS FLORES.

Sin ánimo de menospreciar y cayendo de cabeza en la manía de poner etiquetas, opino que en el ámbito de las películas sobre el crimen organizado existen, en mi opinión, varios títulos que considero cuanto menos imprescindibles: SCARFACE, FRENCH CONNECTION, EL PADRINO, UNO DE LOS NUESTROS, y MUERTE ENTRE LAS FLORES.

La película de los hermanos Coen (sin h intercalada) podrá no ser la más espectacular en efectos especiales, la más plagada de estrellas rutilantes o la más fácil de ver. Pero sin duda es una de las más inteligentes de la historia del 7º arte, desde mi humilde punto de vista.

Cayendo en otro tópico insufrible, me veo obligado a criticar la traducción española del título. Desconozco qué significa exactamente MILLER´S CROSSING o a qué se refiere con certeza, puesto que la traducción literal viene a decir algo así como el paso de Miller o el cruce de Miller o la frontera de Miller o el pasaje de Miller. Como tampoco hay ningún Miller como protagonista del filme, me temo que la traducción queda como un misterio para mí, que tal vez ustedes, que son mucho más cultos y versados que yo, puedan aclararme. Estoy convencido de que hay una explicación racional para poner el título en castellano de MUERTE ENTRE LAS FLORES, pero la verdad es que no la encuentro por ninguna parte. Si la hubiesen titulado algo así como: MUERTE EN EL BOSQUE o EL SUEÑO DEL SOMBRERO, es posible que igualmente fuese la traducción igual de horrible, pero al menos tendría algún sentido. La cuestión es que después de ver la película unas 9 veces, sigo sin ver la conexión entre las flores y el argumento.

Prescindiendo de este pequeño lapsus floral, la película en conjunto está concebida como un todo: argumento + ubicación + interpretación + fotografía + música. El gran acierto del tandem Coen es plasmar una película redonda, sin fisuras, en la que todo coincide de manera sorprendente. Es difícil expresar por escrito la conjunción de elementos que hacen, solo en contadas ocasiones, la perfección hecha cine. Es decir, que hay que verla para creerla.

MUERTE ENTRE LAS FLORES es un compendio de escenarios de interior y uno solo y primordial de exterior natural (un bosque) En esos diversos interiores (en los que incluyo callejones oscuros) y un solo exterior se producen unos diálogos y acciones que en el desarrollo de la trama van colocándose precisa y preciosamente como las piezas de un rompecabezas.

No podría decir que algo sobresaliese por encima de ese todo perfecto. No tendría sentido decir que la interpretación de Gabriel Byrne es mejor que la de John Turturro o que la fotografía es más bonita que la música o que la violencia mostrada choca con las escenas de humor soterrado. Esta película es un todo. Y un todo en el que todo encaja. De ahí su perfección.

El argumento no es novedoso en cuanto a que visto superficialmente trata de lo de siempre en el mundo del crimen organizado de siempre: La incursión de la mafia italiana frente a la irlandesa en los estados unidos de los años 20. Tampoco hay mención a personajes históricos conocidos de esa violenta época, ni siquiera se nomina la ciudad en donde se desarrolla la historia. Pero lo magistral del argumento es precisamente ese anonimato narrativo. Lo novedoso estriba en que realmente y en el fondo, todo lo que desencadena la acción no tiene que ver ni con el contexto histórico, ni con factores económicos ni sociales, ni con luchas de poder por alcanzar la supremacía. Lo que hace estallar la bomba es el amor de una mujer. Lo más viejo del mundo.

Permítanme este exceso crítico al comparar a LA ILÍADA de Homero con la MUERTE ENTRE LAS FLORES de los hermanos Coen. Muchos autores y estudiosos han querido racionalizar y buscar causas antropológicas a una obra literaria basada en un mito. Nadie encuentra razonable que se monte una guerra solo por un asunto de quítame allá unas faldas (o túnicas) Pues a lo mejor no hay que darle tantas vueltas al tema y aceptar lo más simple: que el cirio se monta por una mujer y ya está. Y en ambos casos (libro y película) se monta bien montada.

Leo (A. Finney) es un capo mafioso irlandés dueño de media ciudad y que maneja a su antojo a las autoridades locales (alcaldía y policía) Recibe la visita y los lamentos de Johny Caspar (Jon Polito), mafioso italiano menor pero en ascenso, acerca de las actividades de Bernie Bernbaum (J. Turturro), porque le fastidia sus negocios fraudulentos. Da la casualidad de que Bernie es hermano de Verna (M. G. Harden) y esta es, a su vez, la amada de Leo. Por lo tanto y para no hacer un feo a su novia, despide a Caspar con cajas destempladas y niega su autorización para matar a Bernie. Con la reacción psicótica que produce en Caspar la noticia, deducimos lo inevitable. Es la guerra.

Tom Reagan es, por llamarlo de alguna manera, el amigo-consejero de Leo. Realmente no se sabe muy bien cual es el papel que desempeña en la organización criminal aunque posee la plena confianza de Leo, no es jefe de nadie pero le conoce y respeta todo el mundo, no tiene secuaces pero deambula con libertad de un sitio a otro, está hasta el cuello de deudas pero no recurre a Leo para que las pague y además, tiene un lío con la misma Verna (la novia de su jefe) Este mismo personaje recrimina a Leo su falta de visión estratégica del negocio al echarse a Caspar a la espalda como enemigo, por el mero hecho de seguirle el juego a su novia. Leo, aunque ha seguido siempre los sabios consejos de Tom, está cegado por su amor hacia Verna y no le hace ningún caso.

Esta actitud irracional desencadena toda una serie de acontecimientos violentos y situaciones kafkianas en las que Tom Reagan es en principio mero observador, después víctima propiciatoria y por último maquiavélico oportunista, teniendo que participar y alentar una peligrosa partida de ajedrez de cambios y retornos de fidelidades en las que su vida y la de los demás implicados están continuamente al filo de la navaja. El secuaz y mano derecha de Caspar, el Danés (J. E. Freeman) es el único que ve claro el doble juego de Tom e intentará por todos los medios desenmascararle.

Otro rasgo magistral del argumento es presentar personajes que desde el primero hasta el último se comportan como auténticos canallas. No hay rasgos de bondad ni humanidad en ninguno de ellos. Todos se decantan entre la frontera de la astucia suprema y la deficiencia mental y uno no puede sino sentirse identificado por obligación con el que parece más listo o con el que parece menos malo. Y lo malo es que al final todos pierden, quedando como miserables vencedores tan solo los que simplemente quedan con vida.

Pero de todos modos, de nada sirve que me esfuerce en contarles la maestría con la que está tratado este argumento. Reitero hasta la náusea que hay que verla. Es probable que en un primer visionado no se sigan todas las tramas paralelas con precisión, pero también es de esas películas en las que uno se siente interesado en verla una segunda, tercera o, como en mi caso, novena vez, para enterarse de cómo va encajando definitivamente el puzzle.

En definitiva: un pedazo de película, que tienen terminantemente prohibido perderse.

Recomendaciones:

Aunque la película sea un todo y ya que de todos modos insisten tanto, les diré que mi personaje favorito no es otro que Johny Caspar, el Chomsky de los psicópatas (ya quisiera Hannibal Lecter tener el sentido de la ética que tiene este)

Mi escena preferida es la conversación entre Johny Caspar, el alcalde y Tom Reagan. En ella, Caspar intenta colocar a sus dos primos gemelos sicilianos en una oficina de la alcaldía. Viene a ser más o menos así:

Alcalde: No puedo hacerlo Johnny, es ridículo, simplemente no se puede hacer. Les puedo nombrar co-ayudantes, tal vez

Caspar: Para ser el alcalde estás bastante sordo. He dicho jefes. Jefes de la oficina de asesoramiento

Alcalde: Pero si son dos

Caspar: Sé contar. Pues serán dos co-jefes

Alcalde: Johnny, ya sabes que esta alcaldía hará lo necesario para satisfacerte a ti y a tus primos. Ya lo hicimos con Leo, por supuesto, en muchas ocasiones....

Caspar: Claro, teníais a cualquier comedor de patatas irlandés del condado chupando de la teta pública

Alcalde: Pero es que hay una manera de hacer las cosas, marcada por el uso y consagrada en el tiempo. Cuando queríamos colocar gente en el departamento y Leo tenía prioridades, entonces nosotros...

Caspar: Leo ya no tiene prioridades! No estoy interesado en historia antigua! Yo soy la prioridad ahora!

Alcalde: Johnny, te aseguro nadie lo aprecia mejor que yo. Puedo conseguirles un puesto! Puedo conseguirles un buen puesto! Incluso puedo conseguirles un puesto en donde no tengan que trabajar y en donde su carencia absoluta del conocimiento de nuestro idioma no resulte ningún impedimento! Pero no puedo....

Caspar:!¿Qué es esto? ¿Insolencia?!

Alcalde: Tom, por favor, ¿quieres explicárselo tú? Puedo dar cargos públicos, pero no puedo...

Tom: Puedes hacer cualquier maldita cosa que Caspar te diga. No recuerdo que pusieras tantas pegas cuando Leo te daba una orden.

Mi escenario preferido es, como no, ese bosque invernal de coníferas que relaciona la única parte onírica de la película con la real y en donde empiezan y terminan los títulos de crédito.

La mejor sincronización música/escena, creo que se plantea en el ataque a la casa de Leo, con la melodía de fondo en gramófono de la canción popular irlandesa DANNY BOY al ritmo de los disparos de metralleta Thomson.

Los hermanos Coen tienen, como todos los realizadores en su carrera, películas estupendas combinadas con productos fallidos. En mi modesta opinión, FARGO y MUERTE ENTRE LAS FLORES son las mejores. Y la que me pareció no la peor, sino la más desaprovechada es O´BROTHER, con una música magnífica, pero que no supo culminar esta vez y de manera explícita la adaptación de la ODISEA de Homero.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (1.738 palabras) Créditos