Bien. Pues sí. Yo acabo de tener la suerte de ser uno de esos lectores que por primera vez se han embarcado en el desborde de imaginación que inunda las páginas de este libro. ¿Y qué puedo decir que no hayan dicho otros sobre LA ISLA DEL TESORO? Nada, en realidad. Sencillamente, lo que todo el mundo sabe: que es una obra maestra. Ya, ya sé que no descubro el Mediterráneo. Pero contando que he visto unas cuantas versiones en película de esta novela, que por lo tanto me sabía la historia de pe a pa, es de una fortaleza narrativa impresionante que aún así LA ISLA DEL TESORO resista este handicap y haya atrapado mi atención desde la primera página.
Es un libro de una precisión envidiable. Aparte de que conociera las aventuras que iban a suceder, también operaba en contra el lector que yo ahora soy. Me explico: no es lo mismo leer esta maravilla con quince, dieciocho, veinte años (plenos de inocencia y virginidad lectora) que con los colmillos retorcidos de alguien que normalmente ya no frecuenta esta clase de libros.
Soy de la opinión de que hay un tipo de lecturas que una vez leídas ya no tienen marcha atrás: provocan un cambio en uno de tal manera que, pasado este límite, es muy difícil que nos puedan gustar los libros que antes nos atraían con la misma fuerza. Tal vez ahí radique el valor de la verdadera literatura, en libros que nos toquen por dentro, que no sean una mera sucesión de aventuras, más o menos ingeniosas, sino que nos hagan crecer, que nos alimenten. Por eso LA ISLA DEL TESORO sigue siendo un clásico con todas las letras. Una obra magnífica en una edición magnífica por parte de Valdemar.
Quiero aprovechar de paso para felicitar públicamente a esta editorial, que lleva años haciendo un trabajo ímprobo en la publicación de literatura de calidad y de libros de calidad (encuadernación, portadas, elección de títulos, tipo de letra, etc). Junto con Alba, Gredos y muy pocas más, creo que es de las mejores editoriales que operan en España.
La edición que acabo de leer de LA ISLA DEL TESORO es espléndida con ilustraciones en color del artista norteamericano N. C. Wyeth. La traducción corre a cuenta de Francisco Torres Oliver. Aunque comparada con la de Marina Durante (que he leído después), que acaba de sacar el diario El País en su colección Aventuras, no sé cual me gusta más. Ya que ésta última me ha parecido mucho más fluida y apegada al castellano actual que la de Torres Oliver.
No quiero cerrar este comentario sin hacer mención a esta última colección Aventuras de El País, porque al empezar a coleccionarla para mi hijo fue la que hizo que yo empezara a leer LA ISLA DEL TESORO. Esta colección recoge al módico precio de 1 EUR un buen puñado de libros de aventuras de todos los tiempos: desde Dumas a Conan Doyle, de London a Poe, de Stevenson a Verne. ¡Ojalá que todos ellos tengan aún la pujanza que LA ISLA DEL TESORO almacena en sus páginas!
Robert Louis Stevenson