ETNOCENTRISMO E HISTORIA
por Diego Márquez García-Cuervo

Hay que ser muy cuidadosos a la hora de sacar conclusiones del ayer en función de lo que vivimos y conocemos hoy, la historia que conocemos y manejamos esta contaminada de etnocentrismo occidental y yo apostillo, no solo eso es así sino que somos los mejores porque vamos ganando. Desde que el colonialismo occidental tuvo éxito, el despegue tecnológico fue un echo real y nos inventamos el capitalismo moderno, el mundo moderno es de los occidentales, es este subconjunto el que impone las normas políticas, económicas, militares y culturales. Y entre esas imposiciones no puede dejar de estar la Historia y sus consecuencias.

Hoy mismo, en que los Estados Unidos de Norteamérica del Norte pisan con bota fuerte, hacen que la Historia de los USA sea la historia del mundo. La Democracia la inventaron ellos, y no los griegos en sus Polis. El Imperio de la Ley también es invento yanqui y no producto de la República Romana, transmitida a todo occidente junto con el Latín y las vías de comunicación. La Ciencia moderna también es invento americano cuando su primer científico de renombre nació ya bien entrado el siglo XVIII y no de europeos del los siglos XV y XVI....

Desde los tiempos de la dinastía Han en China, coetánea con la República Romana, ya existía la famosa Ruta de la Seda a través de Palmira, en lo que hoy es Jordania, y es curioso notar que China le exigía a Roma como pago únicamente oro. China no solo comerciaba con seda, sino que también mandaba arte y productos manufacturados pero decían, quizás con razón, que Roma era un pueblo de bárbaros que no tenían nada que ofrecer mas que su oro.

Por estos motivos quien hoy dice que árabes o chinos no han tenido su momento de luz de la humanidad no pueden dejar de estar más equivocados. Excluyendo a Europa y Norteamérica os doy unos nombres propios interesantes de los que podéis buscar información, y acaso aprender mucho:

Imhotep, Ahmés, Hannón, Kiddinu, Tsai Lun, Brahmagupta, Geber (Abu Musa Jabir Ibn-Hay-Yan), Calínico, Alkhwarizmi (Muhammad Ibn-Musa), Rhazes (Abu Bakr Muhammed Idn Zakariya Al-Razi), Albategnio (Abdullah Muhammad Ibn-Jabir Al-Battani), Alhazen (Al-Hasan Ibn-Al-Haytham), Avicena (Abu-Ali Al-Husayn Ibn Abdalah Ibn Sina), Omar Khayyam, Averroes (Abu Al-Walid Muhammad Ibn-Ahmad Ibn-Rushd), Maimónides (Moses Ben Maimon), Ulugh Beg.

Además de esta ristra de nombres propios hay algo fue fundamental para eso que llamamos Renacimiento, o nacimiento de nuevo al Mundo Antiguo o sea a los griegos clásicos. El 90% del conocimiento que teníamos sobre la Grecia y Roma clásicas, sus autores, su filosofía, su política, su ciencia se perdió totalmente durante la Edad Media europea. Cuando los musulmanes entran en Europa por el sur y el este traen una espada, una media luna y una mula cargada con obras de Sócrates, de Platón, de Aristóteles, de Hiparco, de Demócrito... y con las Astronomía y Matemáticas babilónicas, persas e hindúes.

Es solo a partir de los siglos XVI y XVII cuando Europa empieza a hacer algo nuevo, a descubrir no a redescubrir. Son hombres como Copernico, Brahe, Keppler y Galileo los que dicen hasta aquí hemos llegado con lo antiguo y vamos nosotros también a pensar originalmente.

© Diego Márquez García-Cuervo, (545 palabras) Créditos