EL CASTILLO
EL CASTILLO Franz Kafka
Título original: Das Schlos
Año de publicación: 1945
Editorial: Alianza
Colección: El libro de bolsillo nº 297
Traducción: D. J. Vogelmann
Edición: 1973
ISBN:
Precio: 5,20 EUR
Comentarios de: Francisco Ontanaya

K. es un agrimensor que llega a la aldea del castillo para cubrir una demanda de empleo. Sin embargo, las dificultades del viaje le han retrasado un año. Cuando llega, descubre que la situación es increíblemente enrevesada. La decisión de contratar a un agrimensor ha sido revocada, y pronto K. se encuentra perdido sin otra cosa que hacer que luchar contra el resbaladizo sistema del castillo para que le compensen el error.

En el camino, conocerá a Frieda, dependiente y elegida del mesón que frecuenta el regente del castillo y la aldea, Klamm, un individuo absolutamente misterioso. Frieda le sigue, se enamora, más o menos, de K., se casan y le acompaña en su caída con tanta paciencia como perplejidad. También entablará cierta amistad con Barnabás, un mensajero del castillo y su única vía de comunicación con su interior, pero también una especie de paria en la aldea. Conoce a su familia y a sus hermanas, que tanto le ayudan como le entorpecen en su intención de entender las reglas de la aldea y llevar su demanda hasta el interior del castillo. Se peleará con sus dos ayudantes, bufones, histriónicos, insoportables pero también frágiles. Se verá obligado a aceptar un puesto de bedel en una escuela, se enfrentará a la desconcertante audiencia de los ministros que atienden las solicitudes de los aldeanos. En definitiva, K. resbalará sobre una superficie helada cada vez que intente penetrar en la surreal organización de la aldea.

EL CASTILLO es una obra de prosa densísima, claustrofóbica, casi desesperante por la futilidad de todos los esfuerzos de K. Sin embargo, posee a su vez un extraño encanto. Los personajes parecen salidos en realidad de un extraño País de las Maravillas, cada uno con una lógica y una expresividad propias. Algunos momentos, como la escena de los dos ayudantes rogando y solicitando desde lo alto de un muro nevado, o la audiencia de los ministros en el mesón, son realmente memorables; uno siente una cierta sensación de dejá vu al leerlo, como si algunas de las sensaciones que transmite EL CASTILLO ya las hubiera leido en otras obras, más recientes. Desde luego, es una lectura que influye en quien logre afrontar el titánico reto de penetrar su dificilísima gramática. No se puede decir ni que entretenga (a la sazón está inconclusa), ni que aburra. Uno queda atrapado en la esperanza de ver aclarada esa terrible confusión, esperanza que no se cumple realmente, pero queda atrapado también por unos personajes capaces de asumir el absurdo como una realidad tangible. Calificar EL CASTILLO parece imposible. Ya se sabe que todo lo de Kafka suele considerarse sui generis.

Calificación

Narrativa: 5, Argumento: 4, Originalidad: 6, Expectativa: 5, Global: 5

© Francisco Ontanaya, (551 palabras) Créditos