BAGDAD, CIUDAD DE FANTASÍAS, FARSAS Y FANTASMAS
por Dixon Acosta

Para infinitas generaciones de niños Bagdad no es una ciudad, es un hogar de sueños y fantasías, el sitio de LAS MIL Y UNA NOCHES y muchas otras historias que combinaban alfombras mágicas, genios caprichosos, ladronzuelos que se convertían en fabulosos príncipes.

Bagdad siempre ha estado en la mente de los amantes de la imaginación, no sólo de los anónimos escritores del pasado, también en realizadores de aquellas primeras películas de aventuras con escenas increíbles como EL LADRÓN DE BAGDAD (THE THIEF OF BAGDAD) de 1924 con Douglas Fairbanks. Por estos días, ese título cobra una vigencia insospechada. Hablando de películas estadounidenses, viene a la memoria una más reciente, WAG THE DOG (1997) dirigida por Barry Levinson, protagonizada por los geniales Dustin Hoffman y Robert De Niro, que cuenta como un productor de Hollywood y un asesor presidencial sin ética, fabrican una guerra para elevar el favoritismo en las encuestas de un presidente alicaído en tiempos electorales. De nuevo, la ficción parece adelantarse a la realidad, aunque esta última siempre la supere en capacidad de asombro.

Hubo un tiempo, si hacemos caso a Homero, en que una guerra se iniciaba por causa de una mujer, motivo honorable y justificable, mucho más que una sarta de excusas que no pueden ocultar la ambición por el oro, sea este verde billete o negro inflamable. Si seguimos hablando de personajes paradigmáticos, podría decirse que por estos días un vaquero del viejo oeste (acompañado de un corsario inglés y un conquistador español), deciden invadir aquellas tierras quiméricas. Probablemente del cielo de Bagdad no caigan alfombras y genios voladores, sino bombas y paracaidistas.

Aprecio la inteligencia, creatividad y sensibilidad estadounidenses, por lo mismo me apena la decisión precipitada de su gobierno de ir a una guerra, cuyo resultado es previsible en el corto plazo, pero que puede tener consecuencias insospechadas en el futuro. Estimo en grado sumo la diplomacia y deploro que no se le haya dado una oportunidad, por las vidas (no sólo de los bandos en conflicto sino de los inocentes civiles) que pudieron ser salvadas. Es posible que cuando el lector consuma estas líneas, la ciudad de la fantasía, Bagdad, esté siendo atacada por la tecnología presentida por la ciencia-ficción, cubriendo de dolor las farsas, poblando de fantasmas las calles.

No deja de ser lamentable que Scherezada que sobrevivió a la cimitarra, pueda morir por un misil lanzado desde un portaviones.

© Dixon Acosta, Bogotá, (401 palabras) Créditos