EL MAESTRO DE ESGRIMA
EL MAESTRO DE ESGRIMA Arturo Pérez Reverte
Título original: ---
Año de publicación: 1988
Editorial: Suma de Letras
Colección: Colección Punto de Lectura, 1/4
Traducción: ---
Edición: 2002
Páginas: 399
ISBN:
Precio: 5, 99 EUR
Comentarios de: Francisco Ontanaya,

Don Jaime Astarloa es uno de los pocos maestros de esgrima que quedan en la España de finales del siglo XIX. El general Prim acecha ya al gobierno de Isabel II y la revolución es el tema de las tertulias de café. Don Jaime, ya avanzado en edad, subsiste dando clases a algunos pipiolos y a su buen amigo Luis de Ayala-Vallespín, marqués de los Alumbres. Dedica su tiempo libre a la que ha sido la obsesión de toda su vida: hallar la estocada perfecta. Un día, una misteriosa mujer, Adela de Otero, se presenta reclamando los servicios del maestro. No solo eso; además quiere que le enseñe la estocada de los doscientos escudos, uno de los movimientos más efectivos ideados por el maestro. Lo que Jaime Astarloa ignora es el verdadero motivo por el que Adela de Otero ha acudido a él. El secreto de un importante escándalo que podría salir a la luz está de por medio, y Don Jaime, chapado a la antigua, se verá de pronto envuelto en una complicada trama de engaños y asesinatos.

EL MAESTRO DE ESGRIMA es una novela inscrita no solo temporalmente si no también en estilo en el Realismo de finales de siglo XIX. Reproduce con bastante fidelidad las mismas características, la típica tertulia, el trasfondo del conflicto político, los cuadros de sociedad en los que la ciudad y en este caso la capital son el escenario imprescindible, etcétera. Con eso, y con ser una sugerente historia de conspiración y crímenes con el acero de los floretes como guía (cada capítulo es el nombre de un movimiento de esgrima), tiene en mi opinión dos grandes faltas: en primer lugar, es artificialmente académica, como si fuese el producto de un taller de escritura, a menudo carente de la más mínima chispa y siguiendo los caminos más obvios (podíamos decir, más clásicos, más puramente ortodoxos). Esta misma rigidez hace que los personajes aparezcan maniatados, sin dar la sensación en ningún momento de que puedan hacer nada imprevisto, nada genial, nada que responda a un cierto indeterminismo humano.

En segundo lugar, la verdadera acción, es decir, el nudo de la novela, está desplazado hacia el final, algo que podría justificarse si no fuese porque el espacio vacío que queda se completa con largos pasajes que describen información básicamente trivial, menudencias históricas, sobre los personajes y sobre la esgrima, datos que en un momento dado podrían ofrecer más relieve a la historia pero que generalmente solo sirven para demorar el transcurso de la misma. En líneas generales, con la arriesgada apuesta de escribir una novela inscrita en el Realismo, EL MAESTRO DE ESGRIMA adolece de carácter propio y anda sobrada en rigidez, un error que, ahora que recuerdo mi lectura de CUADERNOS DE VIAJE de Salvador Compan, parece más común de lo que sospechaba.

Narrativa: 2, Argumento: 3, Originalidad: 4, Expectativa: 2, Global: 2

© Francisco Ontanaya, (481 palabras) Créditos