PARIS ERA UNA FIESTA
PARIS ERA UNA FIESTA Ernest Hemingway
Título original: A moveable feast
Año de publicación: 1964
Editorial: Seix Barral
Colección: Biblioteca de Bolsillo
Traducción: Gabriel Ferrater
Edición: Marzo 1988
Páginas: 208
ISBN:
Precio: ---

Hemingway nunca ha sido santo de mi devoción, aunque me gustó en su tiempo EL VIEJO Y EL MAR y disfruté con la lectura a saltos de POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS (jamás la leí de forma lineal, un día un pasaje al azar, otro día otro, y así hasta que ya me la supe de memoria) ninguna de estas dos experiencias me llevó a interesarme por el resto de su obra. Creo que es un detalle a tener en cuenta; si un autor, aún siendo de lectura fácil y agradable, no inquieta ni mueve al lector a profundizar más en sus ideas y escritos es que ese autor no ha conectado con el lector.

Nunca me había planteado porque Hemingway me resultaba tan indiferente. Sólo al volver a releer este libro, a medio camino entre un volumen de relatos y unas memorias, se me ha clarificado en cierto modo la situación; Hemingway puede ser un autor de estilo limpio y exposición clara, pero lo que nunca será Hemingway es un gran escritor, no interesa, no conmueve, no engancha.

En este libro se dan las claves de esta aparente competencia como escritor de Hemingway y a la vez su absoluta mediocridad como narrador. Hemingway, era fundamentalmente periodista, tenía la capacidad del observador, de advertir todos los detalles, de analizarlos y volcarlos al papel forma eficaz, pero a la vez que su escritura desborda eficacia es fría, falta de sentimiento, sin nada que la haga mejor que una fotografía bien enfocada, encuadrada y montada. Hemingway es más un fotógrafo de estudio que un Frank Capra o un Sebastiâo Salgado.

Por eso se puede disfrutar de Hemingway a la vez que se hace casi inmediatamente perfectamente prescindible, al igual que en las crónicas periodísticas presenta los hechos tal cual, descarnados y sin más adornos, pero eso ni siquiera sirve para la página de sucesos de cualquier diario, al narrador se le pide algo más que una redacción correcta; se le pide sentimiento y profundidad, y Hemingway no lo da.

Además de todo esto, en este pequeño volumen ofrece detalles bastante clarificadores sobre Hemingway. En varias narraciones cuenta su estancia en París como corresponsal primero y como aspirante a escritor después, y por mucho que el autor se empeñe en mostrarse en esa segunda etapa como un bohemio siempre al borde de la pobreza, la descripción que da de su vida y actividades dejan muy claro que es posible que fuera un bohemio profesional, pero con sus buenos francos en el bolsillo que le permitían apostar a los caballos, visitar con regularidad a España, esquiar en los Alpes y viajar donde quisiera siempre que le viniera en gana. Vida de niño bien, que por vaya usted a saber que causas, quería hacerse pasar por alguien que realmente había llevado una vida dura y sacrificada.

Con todo, el libro tiene varias referencias respecto a personajes literarios de la época, como Gertrude Stein, Ezra Pound o Scott Fitzgerald, a los que conoció y trató personalmente. Son aspectos de la vida privada de estos autores que ayudan en cierto modo a comprender su obra, aunque si tenemos en cuenta la visión idealizada que Hemingway da de sí mismo, hay que tomar con ciertas reservas.

© Francisco José Súñer Iglesias, (538 palabras) Créditos