BLACK HAWK DERRIBADO
BLACK HAWK DERRIBADO EE.UU. 2001
Título original: Black Hawk Down
Dirección: Ridley Scott
Guión: Mark Bowden, Ken Nolan
Producción: Jerry Bruckheimer, Branko Lustig, Ridley Scott
Música: Mel Wesson y Hans Zimmer
Fotografía: Slavomir Idziak
Duración: 144 min.
IMDb:
Reparto: Josh Hartnett (sargento Matt Eversmann), Ewan McGregor (John Grimes), Tom Sizemore (teniente coronel Danny McKnight), Eric Bana (sargento Norm Hoot Hooten), William Fichtner (sargento Paul Howe), Ewen Bremner (Shawn Nelson), Sam Shepard (General William Garrison), Gabriel Casseus (Mike Kurth), Kim Coates (Wex), Hugh Dancy(sargento Kurt Schmid), Ron Eldard (Mike Durant), Ioan Gruffudd (Beales), Tom Guiry (sargento Ed Yurek), Charlie Hofheimer (Jamie Smith), Danny Hoch(sargento Dominic Pilla)
Comentarios de: Pedro A. García Bilbao

Pudiera parecer que hablar de la película BLACK HAWK DERRIBADO (Ridley Scott, 2002) en un entorno dedicado a la ciencia-ficción resultaría un claro fuera de tema ¿Es un off topic? Creo que a medias, pues lo que se describe en esa película es un escenario histórico, el de la Invasión de Somalia en 93, y unos comportamientos militares y civiles que parecen los descritos en la conocida serie del UNICORP, de los galardonados escritores Eduardo Gallego y Guillém Sánchez. La realidad supera a la ficción en muchas ocasiones, y la realidad militar e imperialista en el mundo actual contiene elementos que parecen sacados de la literatura de Ciencia Ficción.

¿Cómo calificar el desnivel tecnológico y militar que ya existe entre las fuerzas armadas de la potencia hegemónica (los Estados Unidos) y el resto del planeta? Por no hablar del caso descrito en el filme: unas milicias urbanas con armamento ligero, sin formación ni entrenamiento militar, entremezcladas con la población civil, enfrentándose a un puñado de unidades militares de elite en una tarea de tipo policial. Dominio pleno del aire, una capacidad de fuego brutal, absoluto control de las comunicaciones y medios de visión a distancia, preparación y entrenamiento militar exhaustivos, la mayor variedad de armas y recursos bélicos que la industria moderna pueda proporcionar son las notas que caracterizaron el despliegue de los Rangers y la Fuerza Delta en Somalia en 1993. Frente a ellos, nada o, mejor dicho, muy poco, un país destruido, aniquilado por una atroz guerra civil y que había retrocedido poco menos que a la edad media. Para los soldados allí destinados, el entorno era muy parecido a lo que habían visto en filmes como MAD MAX u otros de entornos postapocalípticos.

Lo sucedido en 1993 no fue que la fuerza militar norteamericana fuese derrotada, no lo fue. La misión concreta emprendida en el operativo ordenado (secuestro de una serie de dirigentes de un clan tribal enfrentado a la presencia USA en el país) en aquellos días triunfó por completo. Las detenciones se produjeron y los detenidos transportados a la base norteamericana; lo que causó sorpresa fue que la resistencia ofrecida por los somalies fuera capaz de causar bajas a las tropas de elite y hacer correr su sangre. 19 hombres (entre pilotos, rangers y deltas) resultaron muertos, unos 80 heridos de diversa consideración, media docena de vehículos terrestres destruidos, dos helicópteros de transporte y ataque derribados y otros dos más fuera de combate, fue el sorprendente saldo de una operación que se presumía sencilla.

Aunque la acción cubrió sus objetivos no pudo hacerlo de forma limpia ni rápida. Al producirse la resistencia, la respuesta armada de los efectivos atacados causó centenares de bajas civiles y centenares de bajas entre los milicianos, el centro de Mogadiscio se convirtió en un infierno desatado, con combates y bombardeos indiscriminados entre los dos bandos. Se suponía que la acción sería limpia; al no serlo no se pudo ocultar al mundo que las fuerzas norteamericanas en Somalia no estaban bajo la autoridad de la ONU (como las tropas italianas, malayas y pakistanies), sino que además tenían su propia agenda de prioridades y su propia opinión sobre quienes debían gobernar y cómo el país.

Lo descrito en la película es una aproximación a los hechos reales bastante fiel en lo que de coreografía y secuencia de combates se refiere. Realmente el objetivo era asaltar un edificio en el mercado con una sección de la Fuerza Delta (unos 30 hombres), para secuestrar a unos dirigentes de un clan, al tiempo que eran protegidos por un cinturón externo compuesto por cuatro Tizas (o destacamentos) de rangers, todos ellos helitransportados hasta el lugar de despliegue. Ocurre que lo visto en el filme mueve a la incredulidad: el despliegue provoca la sublevación inmediata de toda la ciudad y la concentración en el lugar de los hechos de miles de milicianos. Los ataques se suceden sin interrupción por unos combatientes dispuestos a morir pero con muy escasa formación militar. Los soldados americanos aparecen como formidables máquinas de matar que sólo sucumben ante la fuerza del número o ante los inevitables errores en el campo de batalla. Exactamente igual que sucedió en la realidad.

Aunque la secuencia de acciones bélicas que compone el filme es muy fiel a las reales, se dan algunas concesiones a la audiencia. Un combatiente somalí lidera a los lanzadores de RPG antitanques que derriba los helicópteros y organiza un ataque nocturno con cañones sin retroceso a las posiciones cercadas de los rangers; tal líder no existió exactamente, es un personaje de ficción, como no existió el ataque con cañones, se trata de una escena fabricada para poder mostrar un grupo de deltas atacando y vengando a los suyos durante esa noche. La película muestra como todos y cada uno de los que causan bajas americanas son aniquilados por el fuego de respuesta, lo que no fue cierto, aunque sí es una necesidad de la audiencia. Tampoco es cierto que la sangre derramada sólo fuese de los norteamericanos. El impacto de una ametralladora calibre 50 sobre un cuerpo humano causa el descuartizamiento de las víctimas; no hay heridos en un combate con ese tipo de armas, directamente te trocean. El campo de batalla en torno a las posiciones asediadas o en la marcha de la columna de vehículos por la ciudad fue un continuo reguero de sangre y de trozos de cuerpos humanos. Las ametralladoras M-60 de los pelotones de rangers, o los lanzagranadas de los Humbees (los 4por4 que han sustituido a los jeep) son verdaderas máquinas de destrozar cuerpos, descuartizadoras muy efectivas. Frente al horror del campo de batalla real, el fílmico se encuentra bastante edulcorado. Pese a todo estamos ante una excelente película bélica. Y es que la realidad a veces sería insoportable.

El objetivo del filme no es mostrar el horror de la guerra, ni los destrozos y el coste humano sufrido por los somalies, en absoluto, lo que se pretende demostrar es como sujetos al horror del fuego enemigo la solidaridad entre los guerreros del imperio es su principal fortaleza y su única patria. No se ahorran detalles sobre el estupor sufrido por rangers y deltas cuando reciben los disparos: el sargento Pilla recibe un balazo de AK-47 mientras limpia con su calibre 50 las azoteas. No importa el coste en dólares de su equipo, ni lo mortífero de sus armas, si le aciertas con una ráfaga bien dirigida, las balas entrarán por su cuello y le volaran la parte de atrás del cráneo regando con su sangre, cuero cabelludo, huesos y masa encefálica el carísimo y protegido interior del Humbee. Vemos también al ranger mirando estupefacto una mano caída en el suelo, todavía aferrada a un arma, hasta que la reconoce como suya y se la guarda en el bolsillo. El veterano de la Fuerza Delta echa un vistazo al interior del Humbees que partirán de nuevo hacia la ciudad y exige que sean barridos con una manguera de agua para retirar los restos de sangre y vísceras e impedir que se desmoralicen los refuerzos.

La acción incluía la extracción del lugar de la acción mediante una columna fuertemente armada compuesta por Hummbees y Camiones de seis ejes. Los 4por4 son blindados y dotados de techo con una posición de tiro (uma 50 mm o un lanzagrandas de tiro rápido) en la parte de arriba. El apoyo aéreo, la escolta de rangers y la capacidad de fuego de la columna se confiaba disuadieran de cualquier ataque. Pero la población alrededor del grupo está armada con profusión de fusiles de asalto y lanzagranadas RPG; y están muy motivados. La acción de policía ante una población inerme (como los llevados a cabo por los ejércitos chileno y argentino en decenas de ocasiones contra sus conciudadanos) fracasa ante la capacidad de resistencia efectiva: tienen medios para defenderse y lo hacen. Cada casa, cada cruce, cada calle se convirtió en un foco posible de tiro al convoy, perdido entre la maraña de calles y barricadas. El avance en fuerza hasta zona segura se convirtió en una tarea casi imposible, y que solo se logra en última instancia gracias a la incapacidad militar del enemigo y el apoyo aéreo.

Otra escena hurtada a la realidad es el abastecimiento nocturno que recibió la posición asediada (las Tizas o destacamentos de protección del grupo delta no pudieron ser evacuados en la columna al verse obligados a localizar a los supervivientes de los helicópteros derribados) mediante helicópteros. El troceado de los cadáveres de los pilotos y deltas del segundo helicóptero, es tratado también con mucho decoro, basando el horror exclusivamente en el contraste entre el blanco cuerpo de una de las víctimas y lo negro de la turba que lo asalta. El papel de las fuerzas de la ONU se apunta, pero no se analiza. Las tropas USA están allí para salvar a la gente de los malos chicos, pero los malos chicos y la gente no comprenden los motivos verdaderos y se enfrentan a sus salvadores. La ONU es una tercera fuerza en discordia que no sirve para nada, sólo para darle alas a los malos chicos o enviar unos pocos carros blindados que salven a los rangers.

La manipulación es evidente en varios casos. El más notorio es el de lo sucedido al piloto Durant, hecho prisionero durante la batalla. En la realidad fue salvado del linchamiento por un grupo armado local y comprado como rehén por el clan dominante; fue escondido en casa de un miembro destacado del clan, una persona culta que hablaba italiano (Durant hablaba español y lograron entenderse) y con un buen conocimiento de occidente, convencido de la necesidad de Somalia de desarrollarse sin interferencias abusivas. Todo esto se oculta: Durant pasa a manos de los matones del clan enemigo y en una escena dantesca el portavoz de los malos chicos le dice a Durant: Vuestro empeño de traer una democracia a la americana fracasará porque a nosotros lo que nos va son las matanzas. Sin comentarios.

Otra manipulación, quizá explicable por la dificultad para encontrar extras somalies, consiste en que en toda la película no sale ni un solo somalí. Al menos no salen personas de ese grupo racial. En Somalia hay población de tipo keniata africano en la zona sur y algunas minorías en la capital, pero la mayoría es de tipo nilótico, como los etíopes. Son gente alta, delgada (por eso les llaman flacuchos los soldados) con facciones de tipo europeo y tez muy oscura. Por el contrario, en la película de Ridley Scott, los somalies tienen un aspecto completamente distinto. Parecen haitianos, nigerianos o, más sencillamente, habitantes de cualquier ghetto negro norteamericano. El título podría ser REBELIÓN EN EL GHETTO. Una ucronía, o una visión apocalíptica de unos Estados Unidos devastados por guerras raciales. Para quien conozca algo de Somalia y los somalies, la representación humana que se les hace es ridícula. La ambientación de la ciudad, los paisajes urbanos y del entorno bélico son, por el contrario, excelentes.

En resumidas cuentas. La película es técnicamente un logro pocas veces visto. Hay que buscar a especialistas del cine de acción como Sam Peckimpah para encontrar algo parecido. El discurso ideológico está pensado el único público que merece la pena (el norteamericano) a juicio de sus productores y se ocupa de falsear convenientemente la realidad. El mensaje es sencillo, se trata de responder a las preguntas: ¿merece la pena preocuparse por países que tan mal nos reciben o debemos intervenir sin miramientos cuando nos convenga? ¿Debemos exponer a nuestros chicos a la muerte? ¿Existe algo mejor y más viril que la moral de guerreros de nuestras fuerzas de elite?

No sé. Al acabar BLACK HAWK DERIBADO, pensé en un mundo con la Alemania Nazi triunfante como única potencia mundial y con sus tropas de ocupación en países lejano matando untersmenschn o subhumanos. Y al honor de los guerreros de la raza superior como principal orgullo. Y no me gustó.

© Pedro A. García Bilbao, (1.996 palabras) Créditos