LOS PILARES DE LA TIERRA
LOS PILARES DE LA TIERRA Ken Follet
Título original: The Pillars of the Earth
Año de publicación: 1989
Editorial: Plaza & Janés
Colección: Jet 98/8
Traducción: Rosalía Vázquez
Edición: 1990
ISBN:
Precio: 27,65 EUR
Comentarios de: Francisco Ontanaya

Un barco se hunde en Balfleur con todos los que viajaban. Un tiempo después, un juglar es ejecutado por un caballero, un monje y un sacerdote, acusado de un crímen desconocido. Su mujer, Ellen, les maldice a todos y se convierte en proscrita.

Tom Builder, arquitecto, recorre la Inglaterra del siglo XII buscando trabajo y una oportunidad de cumplir su sueño; emprender la construcción de una catedral. Las condiciones del viaje son penosas, a pie, con su mujer embarazada, su hijo Alfred y su hija pequeña, sin apenas dinero, con un cerdo que piensan vender para obtener dinero con el que pasar el invierno. Pero son atacados por proscritos que roban el cerdo y hieren a su hija pequeña.

En medio del bosque, la mujer de Tom rompe aguas y se ven obligados a detenerse en un claro. Desgraciadamente, ella morirá en el parto, y en esas terribles condiciones y sin leche, el bebé no podrá sobrevivir. Se ven obligados a abandonarlo sobre la tumba de su madre. Tom siente remordimientos y acaba volviendo a por él, pero pronto descubre que ha sido acogido por los monjes de un priorato. Phillip, el prior de Kingsbridge, se encargará de su educación.

Tom, aún dolido por la pérdida de su mujer, establecerá relación con Ellen y se convertirá en padre adoptivo de su hijo Jack. Cuando llegan al priorato, piden asilo por un día; Jack, apenas un niño, sabe que si Tom no encuentra trabajo acabarán muriendo de hambre. Se escapa por la noche y, entrando por el hueco de una torre en ruinas, pega fuego al tejado de la vieja catedral de Kingsbridge. Philip es un hombre con una cierta forma ingenua de ambición. A pesar de las dificultades económicas, acabará emprendiendo la construcción de una nueva catedral. Tom, y después el propio Jack, se encargarán del proyecto.

Pronto surgen las dificultades. Bajo el mando de Philip, Kingsbridge se convierte en una ciudad próspera. En el condado de Shiring, arrebatado al padre de Richard y Aliena, y al poco en manos del hijo del nuevo conde, William Hamleigh, encuentra en el priorato un serio competidor. William (frustrado sexualmente), contará con el apoyo de otros taimados conspiradores en busca de poder: Remigius, que aspira al puesto de Philip al frente del priorato, y Waleran Bigod, que pretende ascender sin límite por la escala eclesiástica mediante su astucia y su personal visión de la dedicación cristiana. Inglaterra se sacude en guerras por la monarquía. Phillip deberá negociar con dos reyes distintos para poder obtener los materiales necesarios para construir la catedral. William Hamleigh, dirigido siempre por Waleran, atacará Kingsbridge para arruinar la aldea, el mercado y el priorato. Aliena se convertirá en una gran comerciante de lana a partir de un sólo penique, lo perderá todo, y aún comenzará de nuevo, impulsada por la promesa de pagar la carrera de caballero de Richard y restaurarlo al frente de Shiring.

Poco a poco, irán apareciendo las implicaciones de aquel extraño suceso, el hundimiento del barco, y de la ejecución del padre de Jack. A través de los cambios políticos, sociales y culturales de la época, incluyendo el paso del románico al gótico a partir de Saint Denís, Phillip ira viendo realizado su mayor sueño: la construcción de una catedral que asombre al mundo entero.

Ken Follet se sale del molde de novelas de espías y suspense para adentrarse en el género histórico medieval. Y la verdad es que lo hace con bastante fortuna. LOS PILARES DE LA TIERRA es recreación muy fiel y exenta de romanticismo del ambiente que rodeaba aquella época, muestra de una forma magnífica en el laborioso proceso que llevaba la edificación de las catedrales en el siglo XII (no en vano la novela tiene 1355 páginas), e introduce al lector en el ambiente de intriga y conspiración de una época en la que el poder estaba dividido y personalizado y en continuo enfrentamiento.

Ahora bien, aunque el escenario es histórico, en realidad se trata una novela de personalidades, casi de lucha entre distintas formas de brillantez. Phillip, Waleran, Jack y Aliena son (es casi explícito) superdotados cuyos esfuerzos resaltan en una época eminentemente oscura. La figura de Phillip se acerca a una cierta heroicidad, en la medida en la que puede alcanzarla un monje, dirigiendo un proyecto que tiene tintes de epopeya. Como es costumbre en Ken Follet, los antagonistas poseen una audacia muy atractiva. A Waleran Bigod no le tiembla el pulso por mucha resistencia que le imponga Phillip; al contrario, lo encuentra en cierta forma como un reto que le añade motivación.

Este empleo un poco abusivo del personaje superdotado lastra una entretenidísima novela histórica. Cuando la problemática que les causa esa condición pasa al primer plano ya no estamos ante una historia medieval, si no que los personajes se vuelven anacrónicamente modernos. Ese quizá sea el punto más débil de LOS PILARES DE LA TIERRA. A pesar del cuidado por la ambientación, los protagonistas de la historia no se corresponden a la mentalidad de la época; son más cercanos, e interesantes, para el lector actual, pero desvirtúan los principios de la novela histórica. Así pues, pese a los intentos de Follet por escribir una obra seria, no ha logrado evitar escribir un best-seller.

Calificación:

Narrativa: 3, Argumento: 5, Originalidad: 5, Global: 4

© Francisco Ontanaya, 2001 Créditos (885 palabras)