EL PACTO DE LOS LOBOS
EL PACTO DE LOS LOBOS Francia, 2001
Título original: Pacte des loups
Dirección: Christophe Gans
Guión: Stéphane Cabel
Producción: Samuel Hadida, Richard Grandpierre
Música: Joseph Lo Duca
Fotografía: Dan Laustsen
Duración: 142 min.
IMDb:
Reparto: Grégoire de Fronsac (Samuel Le Bihan); Mani (Mark Dacascos); Marianne de Morangias (Emilie Dequenne); Jean-François de Morangias (Vincent Cassel); Sylvia (Monica Bellucci); Thomas d´Apcher (Jérémie Rénier); Conde de Morangias (Jean Yanne); Henri Sardin (Jean-François Stévenin)
Comentarios de: Ricardo Barriopedro

Finales del siglo XVIII, en los comienzos de una nueva era esperanzadora y en los estertores de una sórdida y corrupta, la Revolución Francesa estalla. Un noble acosado por la muchedumbre se refugia en sus aposentos para dar testimonio de lo vivido en sus carnes, cuando hará unas décadas los habitantes de la región de Aviñón vivían presas del pánico, aterrorizados por: la Bestia de Gévaudan.

Partiendo de una leyenda francesa, el director Christophe Gans ha querido realizar su particular versión del mito, contándonos los secretos acerca de esta nebulosa historia del pasado. Obra que sigue con las ideas e influencias presentadas en anteriores trabajos. Desde el pertubardor primer relato de H. P. LOVECRAFT´S NECRONOMICON, en el cual ya nos mostraba su destreza para trasladar a pantalla ambientes fantásticos de una abrumadora visualidad, con ese sinuoso Cthulhu salido de las profundidades del mar; hasta su decidida declaración de intenciones con el estreno como único director en CRYING FREEMAN: LOS PARAÍSOS PERDIDOS, una adaptación del manga homónimo, con, de nuevo, una espectacular fuerza visual que atrapaba el universo donde ocurría la acción hasta darle una perspectiva diferente, casi lírica con la captura en el tiempo de las lágrimas del protagonista, sus escenas de acción brutales a la vez que potentes llevadas con una pasmosa tranquilidad, y ese drama romántico en el cual yacía la esencia de un cuento de samuráis del lejano Japón. Christophe es un director claramente influido por la cultura de Oriente, con una temprana afición a las películas de artes marciales y de aventura, además de su afición por los mangas y el cine fantástico (fue el fundador de la revista Starfix dedicada por entero al género).

Con unos precedentes de tal talante, no se podía esperar otra cosa que no siguiera por el camino del fantástico. Y así ha sido. Vuelve con las influencias ya comentadas en una mezcla insólita de géneros (aventura de ambiente histórico ornamentada con una atmósfera fantástica plagada de confabulaciones sociopoliticoreligiosonaturales y enfrentamientos interfolclóricos en una sociedad decadente depravada). Extravagante, anacrónico, que en la época donde suceden los acontecimientos, los protagonistas sean un naturalista francés aventurero y un indio superviviente (experto en artes marciales), recién regresados de América, cuyo objetivo es descubrir el enigma de las matanzas provocadas por una bestia gigante. En una fábula medieval de peripecias, en la cual los personajes deambulan por paisajes/ambientes idílicos/oníricos (acrecentados por una fotografía envolvente y embriagadora acompañada de una música adecuada) donde se suceden combates encarnazidos feroces (directos, mostrados en su entereza por el dosificado uso de la cámara lenta para captar acciones, que si no, serían imperceptibles) a un ritmo tranquilo, sereno (ni exasperantemente lento ni fugazmente rápido, como viene abundando en el cine actual de acción; el largometraje tiene su propio ritmo, nunca roto por alguna aspereza que lo rompa, continuado), que nos permite disfrutar de lo acontencido a la vez que vamos descubriendo los secretos de esta superproducción gala (los efectos especiales no van a la zaga, están resueltos con ingenio y buen hacer artesanal, mas sin abusos que sepulten al resto de sus elementos) sorprendente y rara avis (sutil en los momentos requeridos e impactante cuando es requerido, en una estructura narrativa sin fisuras, rica en detalles e intrigas de toda índole —política, religión, naturaleza, sociedad...— con interpretes dispuestos a conferir la credibilidad necesaria de sus actos son apresoras del espectador hasta su conclusión).

Este filme mestizo detenta en sus entrañas ese raro don de entretener sin que el tiempo se consuma en un tris inapreciado o en un tras pormenorizado, como híbrido, tiene su propio termino medio. Punto de encuentro sugerente el de esta abarcadora de diferentes puntos de vista/temas tan distantes englobados en una única cinta. No exenta de rasgos propiciados por su des/interesado enfoque de diversión para el público, aunque bajo esa in/catalogación se mantenga atractivo y coherencia propia. Hacía tiempo que no disfrutaba (en cine) con el visionado de una obra cinematográfica con una narrativa natural y prolífica en tramas sin desorientar al receptor.

© Ricardo Barriopedro, (673 palabras) Créditos