LA RELIGIÓN DE BERTRAND RUSSELL
por Manuel Nicolás Cuadrado

La estupidez de este título se me debe achacar solo a mí, ya que el señor Russell no creía en Dios, si este no podía demostrarse científicamente y lógicamente tampoco creía en su manifestación humana, es decir la religión.

No voy a ser yo quien niege que Russell trabajó mucho y duro en su pensamiento positivista, ni que muchas de sus deducciones lógicas encajen perfectamente en lo que llamamos realidad. Su pensamiento es sencillo y práctico, fácil de digerir y comprender.

Pero la pregunta es clara. Si Russell tiene razón, ¿porqué no somos todos positivistas? ¿porqué sigue existiendo la religión en todas sus formas? Si desean saberlo todo con pelos y señales, no solo deben leer a Russell, sino también a Karl Popper, que lo explica mucho mejor que yo.

Sin embargo sería bueno reflexionar en algunos puntos entendibles para la mayoría de los profanos (entre ellos, yo).

a) Russell tuvo una exquisita educación al margen de todo condicionamiento religioso. Vale. Pero desde ese punto de vista tuvo un condicionamiento simplemente distinto al de la mayoría de sus contemporáneos. Un condicionamiento científico. Russell también era un ser social y por lo tanto tendió a relacionarse con los demás e intentó transmitir sus ideas. Cierto que no fundó una secta positivista, pero sí creó una escuela de pensamiento con una idea fundamental: Todo fenómeno que no pueda demostrar su existencia de manera científica ciertamente no existe. ¿Y que es eso sino una afirmación absoluta e inmutable? ¿Y que es Dios sino absoluto e inmutable? ¿En que quedamos?

b) Caer en el dogmatismo científico tiene sus peligros. Veamos un ejemplo en la geometría euclidiana, madre de todas las geometrías que aprendimos científicamente en la escuela: Toda recta se corta por otra en algún punto. ¿Y las líneas paralelas? También se cortan, allá en el infinito. ¿El infinito? ¿Y eso qué es? ¿alguien puede demostrarme que existe? De todos modos, sigo insistiendo en que lean a Popper, que a través de la relatividad de Einstein, rebate los puntos que Russell, a pesar de ser todo un genio, no pudo demostrar.

c) Decir que el pensamiento religioso es una respuesta a la angustia que produce la muerte en el ser humano es ciertamente muy atractivo de creer, sobre todo para aquellas octogenarias que abarrotan las iglesias católicas, los condenados que esperan en el pasillo de la muerte su ejecución inminente y algún que otro sectario que desea que los marcianos bajen y se lo lleven ante el inevitable fin del mundo. Pero reducir el fenómeno religioso a sus consecuencias finales es simplificar en exceso. La religión es mucho más compleja y abarca todas las fases del ser humano, define una serie de conductas de vida que afectan el comportamiento ante la existencia.

d) ¿Y porqué no vamos al principio? ¿Quién o que fuerza creó el universo? ¿El azar? (vaya, ya tenemos otro dios marxista), ¿el big-bang? (si pero ¿quién o que lo hizo posible?). Preguntas de siempre para contestaciones poco satisfactorias si desechamos la religión.

e) Por otro lado, tratar a las religiones por sus consecuencias históricas es ciertamente fascinante para un estudioso pero poco para un profano en busca de una respuesta sencilla. La Iglesia católica actual poco o nada tiene que ver con la iglesia del concilio de Trento y menos con la de San Pablo. Sin embargo sus postulados son casi los mismos. ¿Porqué entonces hay tal diversidad de comportamientos que van desde la ortodoxia más recalcitrante a la heterodoxia más liberal? Pues porque son muchos, están en muchas partes y hasta cierto punto sus postulados están abiertos a distintas interpretaciones. El que se pongan de acuerdo en su forma de actuar solo sería posible de tener una sociedad mundial uniforme en la totalidad de sus condiciones, cosa imposible en la realidad. Incluso en la religión Islámica, que parece tan cerrada, hay distintos criterios dogmáticos, algunos tremendamente tolerantes y otros tristemente autárquicos. Solo se puede entender este comportamiento en base a unas condiciones sociales concretas y muy diversas, tanto como lo es la condición humana. Aunque entiendo que aquella religión de la España Musulmana, que convivía en relativa tolerancia con otras dos era cuanto menos más deseable que la de la actualidad.

f) ¿Entonces Russell estaba confundido? En todo, no. Parte de sus premisas son fundamentales para comprender la evolución de la sociedad occidental. Pero lo que no tenía es la verdad absoluta, porque sus postulados no pueden ser aplicados de manera universal. Creerlo así, sería fundar un dogmatismo científico que cometería los mismos errores que las diversas religiones.

g) ¿Existe Dios? Desde luego yo no puedo demostrarlo científicamente, pero sí puedo dudar científicamente y asegurar al menos que no lo sé. El problema radicará en si me quedo con la duda hasta que tenga cercana la muerte o me preocupo por buscar preguntas, aunque no pueda responderlas. Todo ello hará que merezca la pena esa búsqueda, respetando de verdad los distintos puntos de vista. ¿Dudas? luego no crees. ¿Y porqué es tan difícil pensar lo contrario? Dudo, y por eso creo.

h) La religión es por tanto una manifestación más de el ser humano. En la sociedad occidental actual (y en muchas otras) es compatible con el pensamiento científico en la mayoría de sus puntos y por lo tanto no entiendo esa obsesión por desmontar creencias arraigadas, sobre todo cuando eres totalmente libre para escoger entre un pensamiento u otro. No hagamos del positivismo la religión de Bertrand Russell o tendremos más problemas de los que ya de por sí tenemos. Y ante la verdad absoluta, duden, pero no inventen otra. Y además de a Russell lean también a Popper.

© Manuel Nicolás Cuadrado, (941 palabras) Créditos