LA CIUDAD DE LOS MUERTOS
LA CIUDAD DE LOS MUERTOS Anton Gill
Título original: City of the Dead
Año de publicación: 1993
Editorial: Plaza & Janés Editores S. A.
Colección: El Egipto de los Faraones
Traducción: Amelia Brito
Edición: 1999
Páginas: 228
ISBN:
Precio: 4, 50 EUR
Comentarios de: Nuria E. Gómez

Pienso que he sido tocada por una varita mágica, pero por el lado equivocado. Voy encadenando uno tras otro libros malos, aunque el optimismo siempre me lleva a pensar que el último será eso; el último.

LA CIUDAD DE LOS MUERTOS, es un libro de colección de quiosco, y sus pretensiones tampoco van más allá. Es una nueva versión del asesinato de Tutankamón, en la que pone en danza a un escriba detectivesco, antepasado posiblemente de Sherlock Holmes, que resuelve el misterio, salva a la reina, amenazada de muerte y de nueva boda, mata a los malos y se queda con la chica guapa que estaba en apuros.

Tiene casi todo lo que un libro de aventuras tiene que tener: intriga (poca), rapidez y final feliz.

Anton Gill te hace partícipe en todo momento de la historia y de su investigación policial; no se queda con ningún as en la manga, para que al final, como hacen otros, te haga un quiebro con la historia y te dé un final ridículo y absurdo, lleno de trampas. La manera de plantearlo, sin complicaciones hace que sigas leyendo, puede que lo más difícil sea recordar los nombres de los personajes, porque apenas se para en las descripciones, o los procedimientos de momificación que tenían, y que eran de lo más interesante. El planteamiento en todo momento es ¿quieres misterio? Pues toma misterio y muertos, si quieres saber algo más sobre el arte de la momificación o arte egipcio lee libros de egiptología, pero éste, no.

Es un libro curioso, puede estar ambientado en cualquier época, me recordó a la película de EL NOMBRE DE LA ROSA, tanto uno como otra se basan únicamente en la investigación y recogida de muertos, y con unos ciertos retoques ambientales pueden pertenecer a cualquier época histórica.

Los capítulos cortos, hacen que puedas leerlos perfectamente de camino al trabajo, sin que te dejes nada a medias.

Fue entretenido mientras duró.

© Nuria E. Gómez, (323 palabras) Créditos