Esperaba ver una especie de MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS, 2ª parte, intentaba imaginarme a Melanie Griffith a lo Carmen Maura, pidiendo somníferos en una drugstore de carretera, y eso sí, rubia y muy rubia.
Pero no, iba de sureña y morenaza y sobre todo nada que ver con MUJERES... eso quedó para el Almodóvar de otros tiempos. Banderas se lanza a la industria del cine con un roadmovie, como se empeñan en llamar ahora a las películas que se desarrollan por esas carreteras alejadas de la mano de Dios, tipo THELMA Y LOUISE.
Son dos historias paralelas, por un lado, la familia de Lucille (interpretada por la Griffith), un hermano que tiene una funeraria, y que se ocupa de los hijos mayores de Lucille, uno de los cuales vive una historia de racismo en su propia piel. Sirve para situar la película dentro de un país que sigue haciendo diferencias. Por otro lado, la historia principal es la huída de Lucille hacia una vida de glamour en Hollywood, después de haber dejado a sus hijos, (incluida la pequeña Stella del Carmen Banderas en su primer papel en la pantalla grande... y lo que nos queda por ver), con su madre en Alabama. Es una carrera a la desesperada, buscando lo que no ha tenido, junto a la cabeza parlante y decapitada del marido, metida en un Tupperware, que le acompaña hasta en los casinos de las Vegas.
Banderas nos demuestra que se puede ser principiante y bueno, cuando uno se rodea de los mejores, el resultado, la mayoría de las veces, es inevitable. La ambientación sureña y sobretodo los confllictos Ku-Klux-Klan-negros, vienen de la mano de Fannie Flagg (TOMATES VERDES FRITOS). Melanie lleva casi todo el peso de la película y parece que lo haya hecho toda su vida, cuando bien bien, muy poquitas veces, ARMAS DE MUJER y alguna otra. Sinceramente está tan de Oscar que hasta se te olvidan los desmesurados implantes de silicona, cuando está compareciendo ante el Tribunal.
Y como eso de tener amigos, hasta en el infierno, es la repera, actorazo de lujo haciendo de juez, Rod Steiger está de fábula, en una pequeña pero muy buena colaboración.
Fui con reservas a ver una película que deja de ser buena para ser muy buena.
EE.UU., 1999