Wankh

Llegados a Tschai noventa mil años después de los primeros Chasch, su presencia en el planeta tiene un carácter puramente estratégico. Enfrentados en una guerra espacial con los Dirdir, construyeron varias fortalezas en Tschai con el fin de controlar los movimientos de sus enemigos.

El la época de los viajes de Adam Reith, la actividad bélica era prácticamente nula, y ambas razas mantenían una tensa pero pacífica convivencia.

Los Wankh son anfibios, de color oscuro, aún sin ser de talla superior a la humana, su torso es masivo y aspecto imponente. Las piernas son cortas, y los pies palmeados. En la cabeza, cuadrada, los ojos parecen lentes negras que palpitan a intervalos regulares. En la base del cráneo disponen de su órgano sónico con el que emiten los sonidos acampanados (carillones) con los que se comunican.

No se sabe muy bien si por la imposibilidad de pronunciarlo o por soberbia, no han aprendido en toda su estancia en Tschai el idioma común del planeta, y dependen de sus asistentes, los Hombres-Wankh, para sus relaciones con el exterior.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(178 palabras) Créditos