Utopía

El concepto de utopía fue acuñado en la obra de Tomás Moro UTOPIA, publicada en 1516, una obra de sátira política. El vocablo deriva de outopia (un lugar que no existe), más que de eutopia (un lugar bueno). El concepto actual de utopía es una amalgama de ambos orígenes, y se aplica a un concepto con connotaciones positivas, pero irrealizable.

Las utopías son casi por definición obras de ficción, pues llevan a cabo ejercicios de invención utilizando política, sociología, tecnología y ciencia, para describir sociedades futuras en las que las condiciones de vida son mejores que en la sociedad actual. Al igual que las distopías, son un subgénero ubicuo en la ciencia ficción.

Una de las más conocidas es sin duda LAS COSAS POR VENIR, de H. G. Wells. Tanto Wells como el creador de la scientifiction, Hugo Gernsback, tienen una concepción de la tecnología y la ciencia como fuerzas liberadoras y generadoras de bienestar, fuerzas que harán mejor a la humanidad. A partir de los años 20 se manifiesta un cambio de actitud hacia la bondad de la ciencia, que se manifiesta en obras como UN MUNDO FELIZ, de Aldous Huxley, otra famosa utopía donde la humanidad ha creado una sociedad global dividida en castas creadas por ingeniería genética donde todas las necesidades están satisfechas y la población usa una droga llamada soma como euforizante. Esta obra ilustra la ansiedad derivada de un futuro demasiado ideal en que la personalidad humana ha sido arrasada por la tecnología, una concepción que lleva durante los años 30 a varios autores a la creación de distopías. Ambas visiones de las utopías se contraponen aún hoy en día, y han dado lugar a una abundante producción de ciencia-ficción libertaria.

Otras utopías interesantes son las propuestas de John Varley en su Serie de los Ocho Mundos, donde la humanidad ha sido expulsada de la Tierra por una invasión extraterrestre y se ha visto obligada a colonizar el sistema solar, algo que paradójicamente la obliga a desarrollar buena parte de su potencial. Varley, especialmente en obras como PLAYA DE ACERO, ve también una dualidad en la tecnología, que parece imprescindible para desarrollar una utopía efectiva pero puede llegar a ser una trampa sobreprotectora. La obra de Ursula K. Le Guin LOS DESPOSEÍDOS es también una utopía ambigua, tal y como lleva por subtítulo, donde se describe una sociedad anarquista, igualitaria pero materialmente pobre, que ve como Shevek, uno de sus miembros se convierte en el desarrollador del ansible, una tecnología que puede servir para enriquecer su mundo pero que paradójicamente le hace menos igual a ojos de sus compatriotas.

Utópica también es la sociedad marciana desarrollada por Kim Stanley Robinson en su trilogía del Marte Tricolor. Robinson comparte la opinión desarrollada por Samuel R. Delany en TRITÓN los humanos son tan distintos unos de otros, que sólo una sociedad que realmente tenga en cuenta las diferencias es realmente igualitaria. Las diferencias entre hombres y mujeres también han sido tratadas en forma de utopía por Norman Spinrad en MUNDO INTERMEDIO donde la sociedad del planeta Pacífica ha desarrollado una democracia electrónica sin aparentes fricciones entre sexos. En la utopía desarrollada por Iain Banks en su serie de La Cultura, existe una simbiosis entre humanoides y otros seres con inteligencias artificiales, que han desarrollado una sociedad socialista donde cualquier petición, hasta la más descabellada, puede ser satisfecha. Eric Frank Russell, por último, pone su irónico toque personal en el divertido relato Y NO QUEDÓ NADIE..., donde una pacífica sociedad rural logra poner en jaque a toda una fuerza de ocupación terrestre mediante el expeditivo método de llevar hasta sus últimas consecuencias la doctrina de la resistencia pacífica de Gandhi.

© Jacobo Cruces Colado, José Carlos Canalda, (613 palabras)