Trineo aéreo
Pascual Enguídanos

Vehículo descrito por el valenciano Pascual Enguídanos en su novela DESPUÉS DE LA HORA FINAL, publicada bajo el seudónimo de Van S. Smith en la mítica colección Luchadores del Espacio, de la extinta Editoral Valenciana S. A.

La forma del trineo aéreo semeja la de una gran tarta ovalada, de unos doce metros de longitud por nueve de anchura. De propulsión nuclear, este vehículo es, en realidad, un hovercraft muy avanzado. El pequeño pero potente reactor nuclear, convenientemente aislado con paneles de plomo, mueve una turbina que a su vez acciona un enorme ventilador, que proyecta chorros de aire por unas aberturas situadas en el fondo plano de la nave. Parte de ese aire, convenientemente canalizado, se emplea para la propulsión y maniobra, mientras el resto forma el cojín en el que se apoya el trineo. La cabina, con los laterales encristalados y un resistente techo metálico, de titanio, como el resto del fuselaje, está ubicada alrededor del módulo central en el que está instalado el gran ventilador. Detrás de la cabina, hacia popa, dispone de un espacioso departamento para carga y equipaje.

El trineo aéreo se desplaza a altas velocidades sobre su colchón de aire. No puede navegar sobre el mar embravecido, con olas de seis metros o más de altura, ni tampoco sobrevolar montañas, ya que no se trata de una aeronave, sino más bien de un deslizador. Tampoco resulta fácil controlarlo con viento en contra o de costado, pero es ideal para desplazamientos campo a través, ya que las irregularidades del terreno no le afectan en absoluto, pudiendo cruzar ríos, praderas, desiertos, extensiones nevadas y hasta brazos de mar cuyas aguas no estén demasiado agitadas.

El autor hizo aparecer este vehículo también en su serie de novelas de LA LOCURA DE BEVINGTON. Como se ha dicho, se trata básicamente de un hovercraft, aunque de propulsión atómica. El también popular novelista Ralph Barby describiría en sus novelas de ciencia-ficción otro vehículo semejante, el ATH o Atom Hovercraft, muy similar al de las obras de Enguídanos.

Durante la guerra de Vietnam, la marina norteamericana emplearía profusamente estos aparatos (que no hay que confundir con los hydrofoils) y varias compañías de transporte marítimo los emplearían como transbordadores en el Canal de la Mancha a partir de la segunda mitad de los años sesenta del pasado siglo.

© Antonio Quintana Carrandi
(387 palabras) Créditos