Trantor

Capital del vasto Imperio Galáctico descrito por Isaac Asimov en su serie de La Fundación. El rasgo más destacable de Trántor, un planeta situado en las inmediaciones del centro de la galaxia, es que está completamente urbanizado. Toda su superficie, de unos 1200 millones de kilómetros cuadrados es una sola ciudad. La única zona no urbanizada es el parque donde se enclava el Palacio Imperial, una extensión de unos pocos cientos de kilómetros cuadrados. El resto es un inmenso caparazón metálico que se eleva desde unos dos mil metros de profundidad hasta unos pocos centenares de metros de altura, con torres alzándose por todo el planeta.

En su máximo esplendor, Trántor llegó a albergar a unos 40.000 millones de personas, dedicados casi exclusivamente a la administración del Imperio. Para alimentarlos se precisa un flujo constante de naves procedente de 20 mundos agrícolas, ya que el único producto exportable de Trántor son leyes, decretos y reglamentos. Sus necesidades energéticas son cubiertas por generadores que hacen uso de la diferencia de temperatura entre las partes inferior y superior de la enorme ciudad. Trántor alberga además de la estructura administrativa gubernamental la Biblioteca Imperial, el mayor depósito del saber humano, y la Universidad de Trántor, considerada la más importante del Imperio.

El tremendo gigantismo de Trántor es al mismo tiempo su debilidad. Finalmente fue incapaz de administrar el Imperio, y se convirtió además en su punto débil, constantemente atacado y asediado. La caída del Imperio y el interregno posterior fueron previstos por Hari Seldon mediante la psicohistoria. Según lo esperado, Trántor fue destruido durante el llamado Gran Saqueo. Con el tiempo los habitantes de Trántor retornaron a una economía primitiva, exportando todo el metal del planeta a cambio de tecnología y manufacturas y dedicando las extensiones libres a la agricultura.

Aunque Asimov hace hincapié en la debilidad de un planeta semejante en cuestión de administración y alimentos, olvida otros problemas igualmente serios, como el de la cantidad de basura que generaría, un punto hábilmente explotado por Harry Harrison en su parodia BILL, HÉROE GALÁCTICO. El modelo de Trántor, un mundo-ciudad, ha sido tratado también en otras obras. Así, en LA AMENAZA FANTASMA, de George Lucas, se nos presenta Coruscant, la capital de la República, como un mundo urbano dedicado a la administración y el gobierno.

© Jacobo Cruces Colado,
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