Transmutación
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1.- Química. Conversión de un elemento químico en otro diferente debido una alteración en su núcleo atómico que implica una variación en el número de protones. Esto es lo que sucede con la desintegración de los isótopos radiactivos, y también era lo que perseguían, aunque evidentemente no le daban ese nombre, los alquimistas al intentar convertir el plomo o cualquier otra sustancia en oro


2.- Ciencia ficción. Podemos considerar la transmutación como la transformación física que sufre un personaje en su organismo, la cual suele venir acompañada de importantes cambios no sólo en su fisiología, sino también en su psicología y, lo más importante en este contexto, también en sus aptitudes o capacidades. No resulta fácil establecer una diferencia nítida entre la transmutación, tal como ha sido definida, y la metamorfosis, salvo en el caso evidente de que la metamorfosis existe en la naturaleza, mientras la transmutación no. Así pues, ¿cuál es el criterio que nos permite distinguir entre una y otra? Se podría asumir que la metamorfosis ocurre una sola vez y es irreversible, mientras la transmutación sería, por el contrario, repetitiva y, por ello, de carácter reversible. Pero esta distinción tampoco es válida en algunos casos, como se verá más adelante, por lo que quizá sería preferible reservar el concepto de metamorfosis, tal como se ha hecho, para aquellos casos en los que la narración imita más o menos fielmente a los procesos que tienen lugar en la naturaleza, reservando el de transmutación para ese cajón de sastre que agruparía a todos los restantes, bastante dispares por cierto entre sí.

Los casos de transmutación, entendida como una transformación física, son abundantes en la literatura y en el cine, principalmente dentro del género del terror, aunque no faltan tampoco ejemplos notables dentro de la fantasía y la ciencia-ficción. Tal es el caso de la licantropía y el vampirismo, que han dado un juego increíble en estas facetas del arte. La licantropía consiste en una enfermedad de ciertos humanos que se ven transformados los días de luna llena en lobos de naturaleza asesina. Entre las adaptaciones cinematográficas de todo tipo, se cuentan las del actor y director español Jacinto Molina (Paul Naschy). El vampirismo, un estado intermedio entre la vida y la muerte, implica un cambio de hábitos entre los que se incluyen el alimentario (la conocida dieta sanguínea de los vampiros) y la capacidad de transformarse en murciélago, aunque en la novela original de Bram Stoker DRÁCULA el conde que da título a la obra también puede transformarse en niebla y en lobo. Buenas versiones cinematográficas son la película muda NOSFERATU, la clásica versión de la Universal protagonizada en los años 30 por Bela Lugosi y la más reciente realizada por Francis Ford Coppola. Además de ellas son legión las adaptaciones cinematográficas de serie B tales como las de la Hammer, por lo que resultaría imposible abarcarlas todas.

Igual de inquietante es EL EXTRAÑO CASO DEL DR. JECKYLL Y MR. HYDE, de R. L. Stevenson, que aborda el tema de la personalidad y el subconsciente. En el curso de sus investigaciones el Dr. Jeckyll toma una droga que le convierte en un ser antagónico, el zafio y desaliñado Mr. Hyde, cuya personalidad y porte irán suplantado poco a poco a los del doctor. Esta novela ha sufrido también numerosas adaptaciones cinematográficas, algunas incluso bordeando lo erótico, entre las que destacan EL PROFESOR CHIFLADO, de Jerry Lewis, y EL TESTAMENTO DEL DR. MABUSE, de Fritz Lang.

Puesto que la ciencia-ficción, la fantasía y el terror son géneros bastante afines que comúnmente han gozado de unos límites mutuos bastante permeables, no es de extrañar que algunos de los arquetipos descritos en el apartado anterior hayan sido aprovechados por los escritores de ciencia-ficción. Así, Clifford D. Simak recurre a la licantropía en su novela EL PROYECTO DEL HOMBRE-LOBO, con el aliciente de tratarse de una doble posesión: Un astronauta regresa de un extraño planeta a la Tierra sin tener conciencia de haber sido poseído por una extraña entidad robótica y por un lobo. Bajo determinadas condiciones, se transforma en uno u otro.

Richard Matheson abordó también el tema de la transmutación, enfocado de forma original, en un par de conocidas novelas que cuentan con sus correspondientes adaptaciones cinematográficas. EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE es un inquietante relato sobre un hombre que disminuye de tamaño a un ritmo constante debido a una radiación misteriosa. SOY LEYENDA es una novela que aborda el tema de lo subjetivo que puede llegar a resultar el concepto de normalidad; en ella la humanidad sufre un cambio como consecuencia de un virus, falleciendo y volviendo a resucitar convirtiéndose sus miembros en una especie de vampiros, llegándose a un momento en el que el único humano que no ha experimentado esta transformación pasa a ser automáticamente el que deja de ser normal. Algo similar ocurre en LA INTERSECCIÓN EINSTEIN, de Samuel R. Delany.

Asimismo es digna de mención EL HOMBRE INVISIBLE de H. G. Wells, novela que ha sufrido innumerables adaptaciones cinematográficas y alguna televisiva, en la que un científico que busca una droga que le convierta en invisible queda atrapado en su propia búsqueda al no encontrar el antídoto de la misma.

No obstante, donde más ha abundado la ciencia-ficción en el tópico de la transformación física de los protagonistas ha sido sin duda en los guiones de los cómics norteamericanos de superhéroes, tal como ocurre con LOS CUATRO FANTÁSTICOS, quienes se metamorfosean a voluntad en seres tan extraños como el hombre antorcha o el hombre elástico, o EL INCREÍBLE HULK, nombre de la serie televisiva basada en el cómic LA MASA. En este último el protagonista, Bruce Banner, se ve expuesto a las radiaciones gamma de un experimento nuclear. Aunque sobrevive, se ve afectado hasta el punto de convertirse en un monstruo de color verde con superpoderes aunque, a diferencia de LOS CUATRO FANTÁSTICOS, es incapaz de controlar sus transmutaciones, que tienen lugar bajo condiciones de estrés.

© José Carlos Canalda. , José Joaquín Ramos de Fco
(994 palabras) Créditos