Telescopio espacial

Las perturbaciones producidas por la atmósfera terrestre limitan mucho el poder de resolución de los telescopios, razón por la que se diseñó un telescopio que, situado en órbita alrededor de la Tierra y fuera de la atmósfera terrestre, fuera capaz de obtener imágenes con mucha mayor resolución que los telescopios convencionales. Por esta razón el espejo principal de este telescopio no es demasiado grande, tan sólo 2, 4 metros de diámetro, pero su potencia es similar, si no superior, a la de los mayores telescopios terrestres.

El telescopio espacial, bautizado con el nombre de Hubble en homenaje al astrónomo norteamericano Edwin Hubble, fue puesto en órbita por un transbordador espacial de la NASA en 1990. Sin embargo, un error cometido durante la construcción de su espejo principal motivó que las imágenes recogidas por el telescopio carecieran de la suficiente nitidez. Para subsanar este problema de miopía, se construyó un sistema óptico capaz de corregirlo, algo en definitiva, equivalente a unas gafas. Instalado este sistema en el telescopio espacial por astronautas de la NASA, desde entonces el Hubble ha funcionado con normalidad proporcionando una gran cantidad de información sumamente interesante y espectacular.

En 1999, y debido al fallo de varios de los giróscopos que utiliza para orientarse, el Hubble hubo de ser desconectado hasta que una misión enviada durante la Navidad de ese mismo año efectuó las reparaciones oportunas, arropadas con un despliegue publicitario desproporcionado debido a la necesidad de la NASA de demostrar su competencia tras los desastres de las sondas Mars Polar Lander y Mars Climate Orbiter

© José Carlos Canalda, Francisco José Súñer Iglesias
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