Taquiones

Partículas elementales cuya existencia fue postulada durante los años setenta. La formulación original de los taquiones (del griego tacos, velocidad), partía de la idea de un universo simétrico al nuestro, donde la Teoría de la Relatividad impone a las partículas como velocidad máxima la velocidad de la luz. En ese supuesto universo rápido, llamado taquiónico en contraposición al universo tardiónico que conocemos, la velocidad mínima de las partículas sería la velocidad de la luz. El paso de un universo a otro podría permitirnos cosas como el viaje FTL, ya que en los taquiones no estarían sujetos a cosas molestas como la relatividad.

Aunque la idea es ciertamente interesante, no ha habido ninguna evidencia de la existencia física de los taquiones. Más aún, cierto número de físicos, entre los que se cuenta Gregory Benford, exploraron teóricamente esta idea en una serie de artículos y llegaron a la conclusión de que la existencia de los taquiones conduciría a una bonita serie de violaciones de la causalidad. Benford aprovechó la experiencia para escribir la muy notable CRONOPAISAJE, ganadora de los premios Hugo y Nebula, donde los taquiones son usados para enviar un mensaje al pasado.

Otros autores de ciencia ficción más atrevidos o más ignorantes han utilizado directamente los taquiones para cosas más serias, como mover naves espaciales. Así, Joe Haldeman utiliza sistemáticamente en LA GUERRA INTERMINABLE los taquiones como fuente de energía o propulsión para sus flotas de batalla, y de forma similar Bob Shaw usa naves taquiónicas para que la raza humana salte de un lado a otro del universo en EL PALACIO DE LA ETERNIDAD.

© Jacobo Cruces Colado, (265 palabras)