Tacto
LA PERSISTENCIA DE LA VISIÓN

Conjunto de receptores, distribuidos por toda la piel, que nos permiten detectar sensaciones térmicas, dolorosas, la presión pudiéndose sentir otras sensaciones como la aspereza o la suavidad, el picor o la forma en que nos impresiona un objeto. Así podemos sentir que somos tocados por un objeto a la vez que sentimos que lo tocamos.

La percepción de este sentido es mucho más complicada de lo que parece porque a la vez influye la forma de integrar esas sensaciones por nuestro cerebro, así como el recuerdo que tengamos de las mismas. Investigaciones recientes indican que el sentido del tacto, en su sentido de contacto, puede influir favorablemente en el desarrollo intelectual y emocional de los bebes.

Así mismo suele incluirse dentro de este sentido, no muy correctamente, los propioceptores o receptores internos que nos permiten detectar sensaciones molestas tales como el dolor de estómago o cualquier otra dolencia que afecte a un órgano.

Íntimamente, relacionado con este sentido está el de la cinestesia, un conjunto de receptores situados en músculos, articulaciones que nos permite detectar nuestros movimientos y situación espacial

En líneas generales, la sensibilidad es variable según la región del cuerpo de que se trate siendo las palmas de las manos y pies, las yemas de los dedos y la punta de la lengua las zonas más sensibles. Es también reseñable que este sentido sirve para transmitir muestras de afecto, tranquilidad y un sinfín de otros sentimientos. Investigaciones actuales demuestran que puede tener una influencia beneficiosa en la educación de los hijos.

Normalmente no damos importancia al sentido del tacto debido a que es uno de los sentidos más primitivos, especialmente si lo comparamos con la vista o el oído. Sin embargo y ante la ausencia de los anteriores es posible imaginar una sociedad basada en este sentido. Tal es el argumento de LA PERSISTENCIA DE LA VISIÓN de John Varley: sus protagonistas son unos humanos que han nacido ciegos y sordomudos debido a un problema causado por un fármaco que supuestamente iba a aliviar los dolores de la gestación a sus madres. Debido a ello, la única forma de educarlos es a través del tacto y, como no, el invento funciona y se organizan en una sociedad completamente guiada por ese sentido. Por ejemplo, van descalzos porque tienen una serie de signos en las calles que les permiten saber hacia donde se dirigen. Para comunicarse entre sí se cogen del brazo y con los dedos utilizan el Morse.

© José Joaquín Ramos de Fco, José Carlos Canalda
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