Sputnik

Palabra rusa que significa compañero (en el sentido de satélite) con la que se bautizó a la famosa serie de satélites artificiales soviéticos que inauguró la era de las exploraciones espaciales

El Sputnik 1, lanzado en octubre de 1957, fue el primer objeto puesto en órbita por el hombre. Pesaba 84 kilos y consistía en una esfera de aluminio de 58 cm. de diámetro, con cuatro antenas de más de dos metros de longitud, que contenía instrumental para la medición de temperaturas y un transmisor. Orbitando la tierra cada noventa y seis minutos, entre los 228 y los 947 km. de altura, el Sputnik proporcionó información sobre las características de las capas más altas de la atmósfera de nuestro planeta

Menos de un mes después fue lanzado el Sputnik 2, que pesaba 508 kg. y transportaba el primer ser vivo al espacio, la perra Laika. El animal permaneció en órbita durante diez días en el interior de un compartimento cilíndrico, demostrando que los animales superiores podían sobrevivir en el espacio. La perrita no sobrevivió al experimento, puesto que acabó desintegrándose con el satélite al penetrar éste en la atmósfera.

La serie Sputnik continuó durante los primeros años de la década de los sesenta, comprendiendo tanto lanzamientos de equipo científico, como pruebas de cápsulas espaciales no tripuladas que los rusos agrupaban bajo este nombre genérico. Así, el Sputnik 4, lanzado en mayo de 1960, fue en realidad un prototipo de la nave Vostok, la misma cápsula que poco más tarde sería tripulada por Yuri Gagarin. El Sputnik 7, lanzado el 4 de febrero de 1961, constaba de una plataforma orbital de la que debería haber partido una sonda con destino al planeta Venus, con una masa total de casi siete toneladas. La misión falló al no entrar en ignición el cohete propulsor de la citada sonda.

Aunque la primera serie de estos satélites terminó con el Sputnik 10 en marzo de 1961, hubo posteriormente otras naves espaciales soviéticas que ostentaron también este nombre. De 1962 datan las fallidas misiones de los Sputnik 19, 20 y 21, en realidad sondas diseñadas para viajar hasta el planeta Venus. También de ese mismo año datan los Sputnik 22 y 24, cuyo destino asimismo fallido fue en esta ocasión Marte

En lo que respecta a los satélites artificiales soviéticos propiamente dichos, es decir, aquéllos diseñados para orbitar alrededor de la Tierra, recibieron a partir de entonces el nombre genérico de Cosmos, una larguísima serie que perduró durante muchos años.