SIDA
EL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL

Siglas de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Dado que existen varias causas desencadenantes (las deficiencias congénitas hereditarias, la exposición al sol, ciertas formas de cáncer, la quimioterapia contra el cáncer y los agentes alcalinos), a la enfermedad producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se le ha dado el nombre de VIH/SIDA. Esta enfermedad se produce porque el virus causante ataca al sistema inmunológico reduciendo las defensas naturales del organismo. De esta forma el afectado se ve expuesto a enfermedades para las que habitualmente tiene defensas. Entre las enfermedades típicas que provoca el SIDA están el sarcoma de Kaposi (una forma rara de cáncer de piel), el Pneumocystis Carinii (una forma rara de neumonía), la tuberculosis, la demencia y otras enfermedades neurológicas y la diarrea severa.

El VIH se transmite a través de relaciones sexuales, por vía parenteral (de madre a hijo durante el embarazo), por transfusiones de sangre o donación de órganos contaminados y por material punzante expuesto a la infección. Es importante resaltar que no cualquier persona infectada por el VIH desarrolla SIDA; en España, de 130.000 seropositivos (es decir, infectados por VIH), sólo 20.000 han desarrollado propiamente SIDA, especialmente gracias al uso de medicamentos antivirales. Aunque la epidemia apareció en occidente de forma explosiva en 1981, algunos científicos remontan sus orígenes hacia 1930, 20 años antes de lo que se creía, en el oeste del África Ecuatorial como una infección transmitida por monos. Los primeros casos documentados clínicamente hablando datan de 1959 en África y Europa y de 1968 en Estados Unidos, y la primera comunicación médica de personas fallecidas por VIH/SIDA se presenta en África en los años 70, si bien no se tuvo en consideración dadas las endebles condiciones sanitarias de la zona.

A la vez que no hay una fecha precisa de su origen como epidemia, tampoco se conoce con exactitud su extensión, dado que no hay datos exactos de los países del Este o China.

Inicialmente se creía que la epidemia sólo afectaba a homosexuales, por lo que se le dieron los nombres de Síndrome de Inmunodeficiencia relacionada con los homosexuales o Peste Rosa. Más adelante se describieron casos similares en drogadictos haitianos y, posteriormente, no haitianos, hemofílicos, pacientes transfundidos, hijos de madres en riesgo, parejas heterosexuales y trabajadores de la salud, lo que hizo que la comunidad médica y la sociedad en general tomasen conciencia de la existencia de una nueva epidemia sin precedentes en la historia de la medicina. Las últimas cifras de la ONU, presentadas en julio de 2002, indican que desde 1981 han muerto 20 millones de personas por SIDA y que más de 40 millones de personas son seropositivas, y la cifra de muertos podría triplicarse en veinte años.

Para la ciencia-ficción el SIDA es todavía un tema relativamente poco explotado. Así, en novelas como EL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL, de Connie Willis, el SIDA es una de las pandemias más mortíferas de un pasado cercano, pero a la que se ha encontrado cura. Algo parecido ocurre con la novela EL CORTAFUEGOS, de Luis Ángel Cofiño, donde el SIDA es en el siglo XXII una pequeña molestia pasajera con síntomas parecidos a los de la gripe y perfectamente curable.