Shelk

Criatura alienígena descrita por el novelista norteamericano Charles R. Tanner en su obra TUMITHAK DE LOS CORREDORES, publicada por primera vez en el número de enero de 1932 de la mítica revista Amazing Stories, y posteriormente recopilado en el primer volumen de LA EDAD DE ORO DE LA CIENCIA-FICCIÓN de Isaac Asimov, publicada en España por la editorial Martínez Roca en 1981.

Los shelks, seres muy inteligentes y evolucionados, originarios del planeta Venus, invadieron la Tierra forzando a la humanidad a recluirse en un vasto complejo de túneles y corredores subterráneos, en los que malvivió durante siglos hasta que un héroe (el Tumithak del título) inicia con sus acciones una nueva guerra contra ellos, conflicto que habrá de resolverse con victoria final de los humanos sobre los shelks.

El aspecto físico de un shelk recuerda al de un arácnido, aunque desprovisto por completo de pelo. Alcanza una alzada de un metro veinte, aproximadamente, y posee diez largas patas, cinco a cada extremo del cuerpo. Dichas patas están dotadas de tres articulaciones y en los extremos tienen, cada una de ellas, una rudimentaria garra similar a una uña humana pero de mayor tamaño. Las patas se unen al cuerpo entre la cabeza y el abdomen, siendo éste último semejante al de una avispa. La cabeza es lo más sorprendente de estos seres, ya que parece completamente humana, aunque carece de cabellos y nariz. Por lo demás, se asemeja muchísimo a la de un hombre, siendo del mismo tamaño que el abdomen.

Criaturas carnívoras, los shelks se alimentan de carne humana, en concreto de la de los llamados Estetas, que habitan los corredores más próximos a la superficie, los únicos a los que los shelks se atreven a descender. Los Estetas, mantenidos por los shelks, a los que consideran dioses, viven en un perpetuo engaño sin reparar en que están siendo criados como ganado. Cada cierto tiempo, un grupo de ellos son premiados con el privilegio de ascender a la superficie, donde moran los dioses. En realidad, son enviados al exterior para servir de alimento a la colonia shelk.

Las viviendas de los shelks en la superficie son verdaderamente sorprendentes, estando magníficamente adaptadas a la peculiar morfología de tan extrañas formas de vida. Habitan en altas torres metálicas, similares a obeliscos. Algunas son rectas como lanzas, mientras que otras muchas, y sin duda atendiendo al singular sentido artístico de tan curiosa especie, se alzan en ángulos casi imposibles. Su altura varía entre quince y sesenta metros, estando unidas entre sí por una vasta red de cables metálicos anclados en sus azoteas. Carecen de ventanas, accediéndose al interior de ellas por un orificio circular situado en la parte inferior de la estructura. Ninguna de ellas tiene más de cuatro metros de circunferencia, por lo que una ciudad shelk semeja una agrupación de gigantescas agujas.

Los shelks aparecerían de nuevo en otros dos relatos del mismo autor, continuaciones del citado TUMITHAK DE LOS CORREDORES: TUMITHAK EN SHAWN y TUMITHAK Y LAS TORRES DE FUEGO.

© Antonio Quintana Carrandi,
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