Saga de los Heechees

Serie de cuatro novelas publicadas por Frederik Pohl entre 1977 y 1987. La serie se inicia con PÓRTICO, ganadora de los premios Hugo, Nebula, Locus y John W. Campbell Memorial. Pórtico es un asteroide del Sistema Solar que alberga uno de los mayores tesoros jamás encontrados por los seres humanos: casi un millar de naves abandonadas por una raza extraterrestre conocida como los Heechees, que habrían visitado el Sistema Solar hacía millones de años. El protagonista de la historia es Robinette Broadhead, un prospector de Pórtico. Los prospectores son simplemente hombres, lo bastante locos, valientes y desesperados como para introducirse en una nave Heechee y accionar los mandos que las conducen a una serie de destinos inciertos. Entre las pocas cosas conocidas sobre los Heechees se halla su indudable interés por la astrofísica. Muchos prospectores visitan sistemas binarios, estrellas de neutrones, nebulosas y destinos aún más extraños, que oscilan entre lo maravilloso y lo aterrador. Si los prospectores tienen suerte, pueden encontrar artefactos Heechees que los hagan ricos, cobrando regalías millonarias; si no la tienen y aún así son afortunados, volverán vivos pero con las manos vacías. Embarcarse en una nave Heechee es como jugar a la ruleta rusa. A lo largo de la novela y utilizando un estilo narrativo similar al usado por John dos Passos, Pohl desgrana una serie de visiones del futuro de una raza humana incómodamente apretada en un planeta atestado y hambriento, lanzando al estómago del lector los viajes de los prospectores. Broadhead es afortunado, y terminará volviendo a Pórtico con datos sobre un agujero negro, donde queda atrapado el resto de su expedición, que lo convierten en millonario y le transmiten una insoportable sensación de culpa. El personaje del psicoanalista digital de Broadhead, Sigfrid von Schrink, ha pasado ya a los anales del género de la ciencia-ficción

Tras el éxito obtenido con PÓRTICO, basado en buena parte en la existencia de unos maravillosos e incógnitos alienígenas, Pohl decidió explotar el filón con una continuación titulada TRAS EL INCIERTO HORIZONTE. En esta segunda novela Broadhead patrocina un viaje a la nube de Oort, donde se supone acecha algo que podría ser una bendición para la especie humana: cosechadoras cometarias, capaces de convertir los elementos de las nubes de hielo sucio del Sistema Solar exterior en comida. En el curso de la expedición, los humanos descubrirán aún más maravillas de las esperadas, entre ellas una forma de almacenar las personalidades humanas en forma digital. La calidad de esta continuación es como era de esperar muy inferior a la de PÓRTICO, y al final de la novela se desvelan además algunos de los secretos que confieren a PÓRTICO ese atractivo del misterio.

La saga continúa en EL ENCUENTRO, donde se produce el tan ansiado (por algunos lectores al menos) contacto entre los humanos y los Heechees y se desvela porqué éstos habían abandonado el Universo de forma tan apresurada. Pohl hace un sabio uso de ciertas extrapolaciones de la física, para ofrecer al lector otra visión de la ahora tan conocida guerra entre las inteligencias orgánicas y sus oponentes, aunque aquí los oponentes resultan ser cuando menos curiosos.

LOS ANALES DE LOS HEECHEES, cuarta entrega de la saga, representa ya una degeneración considerable de la idea original. Los humanos y los Heechees, hermanados y en concordia, vigilan a sus enemigos energéticos mientras el protagonista de la saga, Rob Broadhead, vive una existencia feliz pero culpable como inteligencia almacenada en una máquina. La trama de la novela lleva finalmente al lector a conocer un poco más sobre los misteriosos seres energéticos, para descubrir que no son tan malos como parecen siempre y cuando se haga lo que ellos dicen.

En 1990 Pohl publicó una especie de apostilla titulada LOS EXPLORADORES DE PÓRTICO, que sirve como guía a la saga y profundiza un poco más en aquellos misterios que tanto nos atraían de los Heechees.

© Jacobo Cruces Colado,
(647 palabras) Créditos