Romulanos

Una de las razas del Universo de Star Trek. Desde el punto de vista físico los romulanos son idénticos a los vulcanianos, ya que son los descendientes de un grupo de descontentos que colonizó los planetas Rómulus y Remus durante la época en que la filosofía pacifista de Surak se impuso en Vulcano. Los romulanos poseen el antiguo carácter vulcaniano: militaristas, violentos y agresivos, pero a diferencia de los klingon son inteligentes y astutos. Sin duda el calificativo que mejor define a los romulanos es el de taimados.

El Imperio Romulano inició varias guerras con la Federación de Planetas, llegando finalmente a una situación de tensa paz. A lo largo de los años iniciaron varias escaramuzas que estuvieron a punto de culminar en guerras a gran escala. Por otro lado y siempre en busca de la hegemonía, los romulanos han mantenido relaciones con el Imperio Klingon que han oscilado entre la franca cooperación y la traición. Así, ambos gobiernos intercambiaron diseños de naves estelares y tecnología militar. El famoso sistema de ocultación que portan tanto las naves klingon como romulanas es consecuencia de dicha cooperación. Sin embargo, los romulanos no dudaron en traicionar a sus aliados atacando puestos fronterizos como el de Khitomer, donde los klingon sufrieron una humillación tal que les llevó a romper toda relación con el Imperio Romulano. Más adelante los romulanos apoyaron a una de las facciones en la guerra de sucesión klingon, lo que motivó un bloqueo por parte de la Federación y el absoluto odio de buena parte del Imperio Klingon.

El juego de alianzas y traiciones taimadas es una constante de la política exterior romulana. Muchas de las escaramuzas con la Federación son intentos de incrementar la tensión y obtener una provocación que les permita declarar una guerra con justicia. Cuando la Federación y el Imperio Klingon iniciaron conversaciones de paz los romulanos orquestaron un complot para fomentar la desconfianza entre ambos bandos. El viejo dicho de A río revuelto, ganancia de pescadores parece ser el lema romulano.

© Jacobo Cruces Colado,
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