Rickshaw

1.- Carro de dos ruedas de tracción humana utilizado en la India y en el sudeste Asiático como medio de transporte. El rickshaw más primitivo consta de un único eje sobre el que se asienta la plataforma para el pasajero o la carga y dos largas lanzas para tirar de él. Su evolución más inmediata fue acoplarle partes de una bicicleta para hacer más descansada la labor del conductor. Actualmente es muy común encontrar los llamados auto-rickshaw, siguiente paso tecnológico en el que la bicicleta se ha sustituido por un motor y una carrocería, en definitiva, un moto-carro.


2.- Ciencia-ficción. En el Universo de Akasa-Puspa, los inmensos transportes que forman el Sistema de Cadena, un conjunto de órbitas fijas en el que cada una de ellas une varios sistemas solares del cúmulo globular

Esta original forma de suministro permitió al Imperio mantener abastecidos hasta los planetas más alejados de su inmediata área de influencia, funcionando casi sin incidentes durante miles de años. Por la propia filosofía del Sistema de Cadena, los rickshaws debían ser numerosos, de gran tamaño y bajo coste. Se construyeron por cientos de miles moldeando burbujas de aluminio mediante potentes campos magnéticos, lo que producía finalmente un cilindro de extremos redondeados y un kilómetro de longitud

La organización del Sistema de Cadena en rutas de órbitas fijas suponía una enorme reducción del costo energético para mantenerlo en funcionamiento; bastaba dar el impulso inicial a los rickshaws para que estos se mantuvieran casi eternamente en su camino. Según los cálculos realizados, para que el sistema fuera plenamente funcional, los rickshaws debían estar acelerados a un cincuenta por ciento de la velocidad de la luz; esto se conseguía llenándolos todo lo posible de hidrógeno, posteriormente se calentaban mediante potentes láseres desde los sistemas planetarios por los que pasaban, provocando la eyección del hidrógeno y por lo tanto la impulsión. La maniobrabilidad se conseguía aprovechando los campos gravitatorios de las estrellas e interactuando, mediante largos cables cargados eléctricamente, con el campo magnético de Akasa-Puspa. Con estos métodos se consiguió, en mil años, acelerarlos a un décimo de la velocidad de la luz.

La carga y descarga de los rickshaws era en gran medida semi-automática; los contenedores de carga, provistos de velas de luz y acelerados mediante haces láser, se lanzaban hacia la órbita del rickshaw de turno, que a su vez soltaba los destinados al sistema que eran frenados mediante el mismo método.

© Francisco José Súñer Iglesias, Jacobo Cruces Colado
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