Resistencia eléctrica

La resistencia eléctrica es una medida de la oposición que plantea un conductor al paso de la corriente. Su unidad en el Sistema Internacional es el ohmio en honor a Georg Simon Ohm quien definió la ley que lleva su nombre. De forma genérica en electrónica se denomina resistencia a un componente insertado en un circuito con el fin de provocar una diferencia de potencial. Esta diferencia de potencial puede servir por ejemplo para transformar corriente de un voltaje en otro, para transformar la corriente eléctrica en calor o para proteger un dispositivo. Todos los sistemas de calefacción eléctrica (radiadores, planchas, hornillos) se basan en el uso de resistencias.

En los materiales conductores metálicos, que son los utilizados habitualmente, la resistencia es lineal y depende de varios factores. Uno son las dimensiones: La resistencia aumenta con la longitud del conductor y disminuye al aumentar su grosor. Otro factor es la resistencia específica, a la que llamaremos resistividad, del material y que depende de la estructura más o menos metálica del conductor. El tercer y último factor es la temperatura. En este tipo de conductores la resistencia aumenta con la temperatura.

Además de estas resistencias lineales métalicas existen otros tipos de conductores que no cumplen con la Ley de Ohm. A estas resistencias se las denomina resistencias no lineales. Ejemplos de este tipo son los semiconductores y los superconductores. Los primeros son materiales que transmiten la corriente eléctrica tanto mejor cuanto mayor es la temperatura, una propiedad muy interesante que la industria electrónica ha sabido aprovechar. Por contra, los superconductores son materiales cuya resistencia al paso de la corriente eléctrica es nula. Esta resistencia cero aparece bruscamente a temperaturas cercanas al cero absoluto