Puntos de Lagrange
Puntos de Lagrange

Puntos en la vecindad de dos cuerpos masivos donde las fuerzas gravitatorias sobre una tercera masa se equilibran. El matemático franco-italiano Joseph Louis Lagrange (1736-1813) resolvió en 1772 el llamado Problema de los Tres Cuerpos, demostrando que existen cinco puntos con estas características, llamados en su honor Puntos de Lagrange.

Tomando como ejemplo el Sistema Solar, un planeta y una masa, el punto L4 se halla situado en la misma órbita del planeta, pero adelantado 60º con respecto a éste, formando por tanto el Sol, el planeta y L4 un triángulo equilátero. El punto L5, 60º retrasado respecto al planeta, forma otro triángulo equilátero. Existen otros tres puntos situados sobre la línea que conecta las dos masas principales del sistema considerado, que son en realidad puntos de equilibrio inestables: L2, en el extremo situado más allá del cuerpo más masivo; L1, entre ambas masas; y L3, en el extremo situado más allá de la segunda masa.

Este caso teórico fue corroborado a principios de siglo, con el descubrimiento en los puntos L4 y L5 del sistema Sol-Júpiter de dos grupos de asteroides, bautizados como Troyanos y Griegos respectivamente, de los cuales se conocen ya más de mil. Por este motivo, los puntos L4 y L5 son muchas veces llamados Puntos Troyanos.

Más recientemente se han encontrado varios asteroides troyanos de Marte, todos en posición L5, y tres pequeños satélites de Saturno que ocupan puntos de Lagrange en relación con otros satélites mayores: Telesto y Calypso, situados respectivamente en las posiciones L4 y L5 de la órbita de Tetis, y Helena, que lo hace en la L4 de Dione

El problema se complica para un sistema como el compuesto por la Tierra, la Luna y otra masa, ya que la masa del Sol perturba los cálculos. La teoría, resuelta en 1970, predice que los puntos de Lagrange L4 y L5 dejan de ser estables, convirtiéndose en órbitas con un período de 89 días en torno a los antiguos puntos L4 y L5. Los restantes puntos de Lagrange del sistema permanecen en las mismas posiciones.

Dentro del campo de la ciencia-ficción, han sido varios los autores que han recurrido a los puntos de Lagrange en sus obras. En la novela de John Varley LA HECHICERA los puntos L4 y L5 acogen toda una gama de colonias orbitales de pioneros, descontentos y excéntricos con recursos suficientes para construir allí una estación; L4 y L5 se convierten en una especie de frontera de la civilización. Larry Niven y Jerry Pournelle también han trabajado sobre el tema en LA PAJA EN EL OJO DE DIOS y su continuación, EL TERCER BRAZO. La expedición humana al sistema de La Paja descubre que casi todos los puntos troyanos del sistema albergan una gran cantidad de asteroides, donde florecen varias civilizaciones pajeñas acostumbradas a cosechar sus materias primas en el espacio.

Tan antiguo prácticamente como el propio género es el recurso de imaginar un planeta situado en la misma órbita que la Tierra, pero justo a 180 grados de distancia, por lo que siempre está oculto por el Sol; esta posición, correspondiente al punto L3, es inestable, pero queda muy bien literariamente y da mucho juego a la hora de plantear la existencia de un astro similar a nuestro planeta sin necesidad de tener que abandonar del Sistema Solar. Ejemplos clásicos de esta Antitierra son PLANETOIDE 127, de Edward Wallace, o la serie de GOR, CRÓNICAS DE LA CONTRATIERRA, obra de John Norman, mientras en la ciencia-ficción española este tema fue abordado por Pascual Enguídanos no en La Saga de los Aznar, sino en su serie de MÁS ALLÁ DEL SOL, compuesta por cinco novelas y publicada asimismo en la colección Luchadores del Espacio.

© Jacobo Cruces Colado, José Carlos Canalda
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