Proyecto Mercurio

Primer proyecto norteamericano de viajes espaciales tripulados, precedente de los proyectos Géminis y Apolo. Su inicio tuvo lugar en 1958, un año después del lanzamiento del Sputnik, pero su primer vuelo tripulado tuvo que esperar hasta mayo de 1961, fecha en la que el primer astronauta norteamericano, Alan Shepard, realizó un vuelo suborbital de tan sólo quince minutos de duración, apenas un mes después del histórico vuelo del cosmonauta soviético Yuri Gagarin. Previamente habían tenido lugar varios lanzamientos de prueba no tripulados, entre ellos el que transportó en enero de ese mismo año al chimpancé Ham, siendo numerado el vuelo de Shepard con el ordinal III.

Junto con Alan Shepard otros seis astronautas fueron seleccionados para el proyecto Mercurio, un acontecimiento reflejado en la novela de Tom Wolfe LO QUE HAY QUE TENER en la cual se basó la conocida película ELEGIDOS PARA LA GLORIA. Estos seis astronautas eran Virgil Grissom, Gordon Cooper, Walter Schirra, Donald Slayton, John Glenn y M. Scott Carpenter. Todos ellos excepto Slayton, retirado prematuramente del programa a causa de una dolencia cardíaca (tendría que esperar hasta 1975 para tomar parte del primer vuelo Apolo-Soyuz), participaron cada uno en un vuelo.

Tras las dos primeras misiones tripuladas, las Mercurio III y IV, la Mercurio V, lanzada en noviembre de 1961, describió por vez primera dos órbitas completas en torno a nuestro planeta, tras lo cual retornó sin novedad. Su tripulante era otro chimpancé llamado Enos que consiguió sobrevivir a la experiencia, lo que abrió camino a las cuatro siguientes misiones, las Mercurio VI a IX, todas las cuales describieron trayectorias orbitales

Las cápsulas del proyecto Mercurio transportaban un único astronauta, a diferencia de las Géminis, que llevaban dos, y las Apolo, tripuladas por tres astronautas. En total el proyecto Mercurio contó con seis vuelos tripulados, el más largo de los cuales, correspondiente al último lanzamiento, apenas duró poco más de media hora.

El proyecto Mercurio no fue sino el primer ensayo de la entonces todavía incipiente carrera espacial entre norteamericanos y soviéticos, gracias al cual se pudieron ensayar las posibilidades de lanzar naves tripuladas al espacio con la meta final, acaecida tan sólo seis años después de su último vuelo, de poner el pie en la Luna, al tiempo que se probaban diferentes técnicas, como la del amerizaje, que serían utilizadas en los posteriores proyectos Géminis y Apolo. Todos sus vuelos, tanto los tripulados como los de prueba, se desarrollaron con éxito, aunque en alguna ocasión se rozó la tragedia: El astronauta Virgil Grissom, tripulante de la Mercurio IV (el segundo vuelo tripulado), a punto estuvo de ahogarse al amerizar su cápsula, que se hundió rápidamente debiendo abandonarla a nado, mientras la Mercurio VII, a bordo de la cual viajaba M. Scott Carpenter, amerizó a 400 kilómetros de distancia del lugar previsto.

© José Carlos Canalda,
(467 palabras) Créditos