Propulsor individual
Luis García Lecha

El propulsor individual es una mochila, generalmente construida en aleaciones ligeras, que encierra en su interior un generador antigravedad de diseño compacto y un pequeño pero potente motor iónico. Se coloca como cualquier otra mochila aunque, como es lógico, sus atalajes están especialmente diseñados para adaptarse perfectamente a la configuración del cuerpo humano y son similares a los de un paracaídas actual. Los controles van, por regla general, a la altura del pecho, en una especie de reducido peto que integra, además, los anclajes de las correas del arnés. No obstante, en algunos modelos más avanzados, el panel de control, inalámbrico, está integrado en una pieza metálica cilíndrica que, a modo de muñequera, se coloca sobre el antebrazo izquierdo.

Recibe la energía necesaria para su funcionamiento bien de una micropila nuclear integrada en el equipo, bien a través de microantenas que captan las ondas energéticas emitidas al éter por centrales eléctricas. En el primer caso, el aparato puede utilizarse prácticamente en cualquier lugar del planeta o incluso en el espacio, ya que la micropila atómica genera energía suficiente para alimentarlo durante varios meses; en el segundo, la autonomía del propulsor queda supeditada a la cobertura de la emisión radioeléctrica de las centrales productoras de energía.

Luis García Lecha (Clark Carrados, Glenn Parrish, Louis G. Milk) fue el autor que más frecuentemente presentó estos aparatos en sus novelas de ciencia-ficción. Pero el propulsor individual por excelencia de la ciencia-ficción española es el mítico back, descrito por Pascual Enguídanos Usach (George H. White) en su novela-río La Saga de los Aznar.

© Antonio Quintana Carrandi,
(262 palabras) Créditos