Planeta baliza
EN UN PLANETA DESIERTO

Literalmente, planeta en el que se ha construido una infraestructura destinada a servir como baliza de señalización para la navegación estelar. El planeta baliza es una idea postulada por Murray Leinster en su novela EN UN PLANETA DESIERTO. El planeta baliza suele ser un mundo habitable, pero de ambiente hostil, aunque también existen planetas baliza muertos y sin atmósfera. Estas instalaciones constan de una estructura principal, en forma de torre cónica, que aloja la baliza propiamente dicha y está rematada por un conjunto de antenas de transmisión subespacial o hiperesapacial. Las balizas obtienen la energía necesaria para su funcionamiento de generadores alimentados por pilas nucleares. Cada baliza planetaria emite una señal diferente, a fin de poder ser identificada sin problemas por cualquier nave estelar que se encuentre en su zona de emisión. La señal emitida proporciona toda clase de datos a los navegantes estelares e información sobre la propia baliza. Por ejemplo, la baliza del planeta Hermas, en la citada obra de Leinster transmite esta señal: Baliza Hermas. Baliza Hermas. Coordenadas... (aquí su posición galáctica) Refugio sin tripulación. Sólo baliza. Baliza Hermas.

En un principio, las balizas estaban atendidas por técnicos que pasaban largos meses en la soledad de aquellos mundos remotos. También surgieron algunos puestos comerciales en torno a ellas, pero no prosperaron. Con la progresiva automatización de las balizas, ya no fueron los técnicos y la gente acabó por abandonar esos mundos. Se conservaron, no obstante, los edificios y equipamientos adyacentes a las balizas, por si alguna nave averiada se veía obligada a descender allí. Junto a las balizas se instalaron almacenes de herramientas y repuestos, que pudieran necesitar unos hipotéticos náufragos espaciales. Así mismo, en un foso especial, herméticamente cerrado para protegerlo de la incursión de animales salvajes, pero fácil de abrir por un ser humano, se almacenaron alimentos en conserva y liofilizados, y también abundante agua potable contenida en cisternas isotérmicas. Una pequeña sección del foso, convenientemente aislada del resto, guardaba una completísima dotación de fármacos y equipos médicos. Cada estación balizadora disponía también de un depósito subterráneo de combustible, para que pudieran repostar los botes salvavidas que arribaran a la baliza, para que de este modo les fuera posible continuar viaje hacia alguna estación espacial o mundo habitado.

Con el paso del tiempo y el avance de la exploración galáctica, los planetas baliza acabaron por desaparecer, siendo sustituidos como faros cósmicos por las estaciones espaciales que se fueron construyendo a lo largo de las rutas estelares de navegación.

© Antonio Quintana Carrandi,
(413 palabras) Créditos