Pistola de choque

Arma corta surgida de la fecunda imaginación del autor riojano, especializado en literatura popular, Luis García Lecha. La pistola de choque es el arma preferida del protagonista de la novela LOS ÚLTIMOS MARCIANOS, nº 177 de la exitosa colección La Conquista del Espacio, de Bruguera, firmada por el autor con el seudónimo de Glenn Parrish.

Esta originalísima arma corta dispara balas esféricas, de dos centímetros de calibre, fabricadas con un resistente material plástico. Estos proyectiles son huecos y contienen aire sometido a una elevada presión. La impulsión de esta curiosa munición se consigue mediante una descarga eléctrica que le imprime una elevada velocidad inicial. Cuando uno de estos proyectiles impacta contra un blanco, su cubierta se rompe y el aire comprimido contenido en su interior se expande con tremenda violencia.

La pistola de choque es un arma no letal, muy empleada por cuerpos policiales y también por la población civil como arma de defensa, pues permite neutralizar a un potencial agresor sin matarlo. No obstante, en algunos casos puede producir la muerte, pues la súbita expansión del aire comprimido puede aplastar fácilmente un cráneo humano. Por este motivo, se suele disparar apuntando al tórax del enemigo que se quiere abatir, con lo que se consigue que esa persona sea lanzada hacia atrás por la onda de aire igual que si hubiera sido coceada por una mula. Pero esto también entraña sus riesgos, pues la onda de choque puede hundir las costillas, causando daños graves, incluso con riesgo de muerte, en el corazón o los pulmones. Por ello se suele utilizar disparando a los pies del agresor, a fin de que la onda de choque lo derribe al suelo causándole el menor daño posible.

Construida con una ligera aleación de aluminio y polímero de última generación, es un arma muy sencilla y su configuración es casi idéntica a las de las pistolas automáticas tradicionales. La energía para activar el mecanismo e impulsar los proyectiles la proporciona una pequeña pero potente batería recargable, y pueden efectuarse hasta un centenar de disparos antes de que ésta se agote. Los cargadores son similares a los de las pistolas tradicionales y se introducen también por la culata.

Las fuerzas policiales de las obras de Lecha, aunque utilizan estas armas, las sustituyen paulatinamente por pistolas paralizadoras, mucho más seguras y efectivas cuando se trata de inmovilizar a un sospechoso sin causarle ningún daño físico.

© Antonio Quintana Carrandi,
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