Pila de litio primario

El litio es un material muy interesante en el campo del almacenamiento de la energía. La reacción de pasar del catión litio a litio metal presenta uno de los voltajes más negativos que existen por lo que hacer una pila en la que se combina este material con cualquier otro con voltaje positivo implica tener una pila con una fuerza electromotriz muy elevada. Además el peso de este metal es muy bajo por lo que podremos construir dispositivos muy pequeños y ligeros. El mayor problema del litio es que la presentar voltajes tan bajo es muy reactivo, no sólo con el material empleado en el otro electrodo sino con cualquier impureza, especialmente con el agua, lo que obliga a trabajar en sistemas herméticos, en los que no pueda entrar absolutamente nada de agua ni oxígeno. Los materiales más habituales que se enfrentan con el litio en pilas primarias o no recargables son el dióxido de manganeso, el disulfuro de hierro y el SOCl2. Este último producto es un líquido, en lugar de los sólidos habituales, y fue usado en el rover de exploración en Marte, Sojourner. El disulfuro de hierro proporciona una fuerza electromotriz similar a la de las pilas alcalinas pero funciona durante más tiempo (aunque es más cara) mientras que el dióxido de manganeso proporciona el doble de fuerza electromotriz, 3 V. Exteriormente estas pilas son similares a las alcalinas pero interiormente no es un cilindro rodeando a otro, sino que se trata de dos láminas planas muy largas que se colocan separadas por una tercera lámina que es el papel separador. Estas tres láminas se enrollan sobre sí mismas y se introducen en la carcasa de acero que se cierra herméticamente, colocándose los colectores positivo y negativo adecuados. Las aplicaciones de las pilas de litio no son solo espaciales: también se usa en cámaras de fotos y equipos electrónicos cuyo precio permite incorporar pilas más caras pero de mejores prestaciones.

© Igor Cantero Uribe-etxeberria,
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