Paradoja temporal

Dentro del subgénero de los viajes por el tiempo cabe reseñar como una de sus variantes más clásicas el caso de la paradoja temporal en la que, a diferencia de los relatos en los que las intervenciones de los protagonistas causan alteraciones, a veces dramáticas, en el flujo del tiempo, aquí estas perturbaciones, voluntarias o involuntarias, son de todo punto imprescindibles para que la historia se desarrolle de la forma prevista, siendo condición común la existencia de un ciclo temporal que se cierra siempre sobre sí mismo, con el corolario de que el futuro resulta así inmutable. Esta circunstancia permite a los autores enredar los argumentos hasta grados de complejidad muy notables, lo que redunda en un interés casi policíaco del relato.

Dentro de la ciencia ficción escrita son numerosos los ejemplos de paradojas temporales. Uno de los más clásicos es el relato de Isaac Asimov LA CARRERA DE LA REINA ENCARNADA, donde un científico loco envía a la Grecia clásica un libro escrito en griego con los secretos de la física atómica, en un intento deliberado de modificar la historia adelantando las fechas de los principales descubrimientos científicos... lo cual no tiene lugar precisamente porque estaba previsto que esta falsa perturbación ocurriera, aunque indirectamente es la responsable de que Demócrito postulara su teoría atómica. Murray Leinster, en EL ARTILUGIO TENÍA UN DUENDE, describe el hallazgo a mediados del siglo XX de un antiguo códice bizantino en cuya primera página aparece escrito un breve texto firmado por el protagonista, un norteamericano residente en Estambul que no lo escribirá hasta días más tarde, cuando se abra una puerta temporal por la que se pueden intercambiar objetos desde el siglo XX a la Edad Media.

En EL FIN DE LA ETERNIDAD Asimov describe la existencia de una organización que vela por el control de las posibles paradojas temporales; claro está que el bucle temporal más original, por no decir rebuscado, es el descrito por Robert A. Heinlein en TODOS VOSOTROS, ZOMBIES, donde el protagonista cambia de sexo, viaja al pasado y se viola a sí mismo, convirtiéndose al mismo tiempo en su padre y su madre. Michael Moorcock, en HE AQUÍ AL HOMBRE, plantea la curiosa historia de un investigador que viaja a la Palestina del siglo I en busca de Cristo, siendo crucificado y convirtiéndose él mismo en el fundador del cristianismo. En LOS HIJOS DE NUESTROS HIJOS, de Clifford D. Simak, se nos relata cómo nuestros descendientes del futuro deben evacuar su propia época porque en ella ha aparecido un monstruo prácticamente indestructible, realizándose el viaje mediante unos túneles del tiempo construidos para ese propósito.

A veces no es necesario el viaje por el tiempo para que la paradoja temporal tenga lugar. En la conocida novela CRONOPAISAJE, de Gregory Benford, unos científicos reciben un mensaje del futuro, codificado en un flujo de taquiones, en el que se les advierte de las funestas consecuencias ecológicas que podría acarrear un uso indiscriminado y abusivo de ciertos productos químicos.

Dentro de la ciencia ficción escrita en español cabe reseñar la novela de Domingo Santos titulada LOS DIOSES DE LA PISTOLA PREHISTÓRICA (basada en un antiguo bolsilibro suyo), donde se narra el descubrimiento de una moderna pistola en un yacimiento prehistórico; trasladados varios investigadores a la época correspondiente al yacimiento, descubrirán con sorpresa que la pistola era suya, y que es preciso dejarla allí para que pueda ser descubierta en el futuro... es decir, en su presente. Famoso también, no tanto por su calidad más bien mediocre, sino por la trascendencia política que tuvo el secuestro en 1970 del número de la revista Nueva Dimensión en el que fuera publicado, es el relato de la argentina de origen vasco Magdalena Mouján Otaño GU TA GUTARRAK (NOSOTROS Y LOS NUESTROS), donde se relata cómo un grupo de vascos construyen una máquina del tiempo y se van a un pasado remoto en el que encuentran despoblado el País Vasco que se encargan de colonizar, siendo así el origen de todos los vascos... De nuevo el círculo que se cierra sobre sí mismo.

Las paradojas temporales también han sido frecuentes en el cine de ciencia ficción. Así, conviene recordar la trilogía de Steven Spielberg REGRESO AL FUTURO, donde se plantea una enrevesada paradoja temporal que implica, entre otros enredos, el enamoramiento de la madre del protagonista de éste, lo que pondría en peligro su propia existencia al no existir el matrimonio de ésta con su propio padre, o la asimismo trilogía (por ahora) de TERMINATOR, donde el líder que encabezará la resistencia de los humanos frente a los robots es engendrado por un emisario que viaja al pasado (es decir, nuestro presente) persiguiendo al androide que intenta asesinar a la futura madre del citado líder. Otra paradoja temporal la constituye el ciclo de películas (no así la novela) de EL PLANETA DE LOS SIMIOS, donde una pareja de chimpancés supervivientes del holocausto nuclear que aniquila a la Tierra viajan al presente (es decir, a su pasado) y engendran un hijo que, andando el tiempo, será el líder de la rebelión de los simios contra sus antiguos amos humanos. También se puede considerar que se aborda el tema de las paradojas temporales en la película EL FINAL DE LA CUENTA ATRÁS, donde un moderno portaaviones nuclear norteamericano es arrastrado a la época de la II Guerra Mundial, planteándosele a sus tripulantes el dilema de intervenir o no en el conflicto, lo cual acarrearía una modificación irreversible e imprevisible de la historia, algo que finalmente no se produce gracias al azar que cierra el círculo devolviéndoles oportunamente a su época.

© José Carlos Canalda, José Joaquín Ramos de Fco.,
Jacobo Cruces Colado, (931 palabras)