Metales

Se denomina metales a los elementos químicos que poseen ciertas propiedades comunes: A temperatura ambiente todos ellos son sólidos excepto el mercurio, que es líquido, aunque algunos metales como el galio o el cesio tienen puntos de fusión muy bajos y resulta muy fácil fundirlos. Habitualmente sus colores están comprendidos dentro de la gama del blanco y el gris en todas sus tonalidades, pero pueden presentar también color amarillo (como el oro) o rojo (como el cobre), mostrando también un brillo característico denominado precisamente brillo metálico. Asimismo, son buenos conductores del calor y de la electricidad.

Esta última propiedad, la conductividad eléctrica, viene determinada por la particular forma de enlazarse sus átomos. Los metales no forman moléculas sino cristales, es decir, redes tridimensionales en las que los átomos se agrupan de forma ordenada; pero a diferencia de otros compuestos tales como el diamante, los electrones externos de los átomos metálicos no están fijos, sino que tienen libertad de movimiento por todo el cristal, lo que convierte a los metales en conductores.

En lo que respecta a sus propiedades químicas, aunque éstas son muy variadas, la mayor parte de ellos suelen tener en común la capacidad de ionizarse perdiendo electrones (es decir, convirtiéndose en cationes) para formar sales.

Gran parte de todos los elementos químicos conocidos son metales, muchos de los cuales tienen importantes aplicaciones tecnológicas, e incluso algunos de ellos son imprescindibles para la vida. Además de los ya mencionados, cabe citar, entre otros muchos, a metales tan conocidos como el hierro, el aluminio, la plata, el níquel, el wolframio, el sodio, el potasio, el calcio, el cinc, el estaño, el plomo, el cromo, el manganeso, el titanio, el iridio, el uranio...

© José Carlos Canalda, (282 palabras)