Manga
Astroboy

Manga, en japonés, significa caricatura o dibujo y es el nombre genérico que se usa en occidente para referirse a los cómics y tebeos japoneses.

En Japón el respeto hacia el manga viene de muy antiguo, cuando Japón adoptó creencias y costumbres chinas. Una de ellas fue el ch-j-giga, pliegos humorísticos representando animales en situaciones humanas, que tomó mucha fuerza como medio de entretenimiento e información. Más tarde surgieron los ukiyo-e, ilustraciones de baja calidad que mostraban situaciones cotidianas.

Todo esto ocurrió durante el periodo Edo, entre los siglos XVII y mediados del XIX. Fue precisamente en el siglo XIX cuando Hokusai, un maestro de ukiyo-e, extendió el término manga al unir los caracteres chinos de dibujo e informal. El primer manga reconocido como tal fue Tobae Sankokushi, nada menos que de 1702.

Sin embargo, no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que el manga no evolucionó hasta su forma actual. La pobreza a la que Japón se vio abocado durante la posguerra implicaba, entre otras muchas cosas, que los medios de diversión y entretenimiento disponibles se limitaban a la radio y a los kamishibai, espectáculos de figuras de papel. En 1953 nada menos que 3000 personas se ganaban la vida, sólo en Tokio, con estos espectáculos, a los que llegaban a asistir cinco millones de personas diariamente. Algunos de los kamishibai más exitosos eran adaptados en forma de relatos ilustrados, los emonogatari, en revistas juveniles. Los Emonogatari principales de aquella época fueron Shonen Oja, de Soji Yamakawa o Sabaku no Mano, de Tetsuji Fukushina.

Sin embargo, los emonogatari duraron poco; su estilo muy realista (nada que ver con los estilizados y exagerados trazo del manga actual) precisaba de grandes y minuciosos artistas, con la lógica subida de costos y producción reducida. Fue entonces, a principios de los años 50 cuando surgió la figura de Osamu Tezuka, el considerado padre del manga moderno. Fue él quien introdujo la técnica cinemática y el trepidante ritmo asociado al manga. Sus dos obras claves fueron Jungle Taitei (Kimba, el León Blanco, que hasta plagiaron los estudios Disney en El Rey León), y Atom Taishi, el celebérrimo Astroboy.

Durante los años 60 el manga se desarrolló convirtiéndose en una poderosa industria y lo que es más, una seña cultural japonesa, desde la ciencia-ficción hasta el ballet pasando por el deporte o las aventuras de samurais, cualquier temática era considerada buena para llegar a cualquier público, las revistas mensuales y semanarios se vendían por decenas de miles de ejemplares.

En 1973 surgió otra figura destacada del manga; Katsushiro Otomo, muy influenciado por la obra del francés Jean Giraud en su encarnación como Moebius, tiene en Akira su obra culminante y más conocida en occidente.

Los años 80 ven nacer a otro dibujante, Akira Toriyama, que ha conseguido hacerse famoso mundialmente gracias su obra Dr. Slump (gracias a la que Toriyama se hizo inmensamente rico, sólo en 1981 sus ingresos ascendieron a 2, 4 millones de dólares) y, fundamentalmente, a Bola de Dragón, que en su versión de dibujos animados ha arrasado en el mundo entero.

A estas adaptaciones en forma de dibujos animados se les denomina anime. Pueden ser en forma de series de televisión, como Majinger Z, Bola de Dragón, o Candy Candy, o pasar directamente al largometraje, como Akira o Porco Rosso. Estos últimos son los llamados OVA, de Original Video Animation con la particularidad de que algunos de ellos se han publicado únicamente en vídeo y jamás han pasado por una sala de cine.

Debido a la inmensa extensión y aceptación del manga en Japón, las temáticas son tan variadas que han dado lugar a un sinnúmero de géneros para absolutamente todos los públicos y gustos. El manga por excelencia es el shonen, que dirigido a adolescentes se subdivide en una amplia panoplia de subgéneros; como los mechas o mangas de robots. El shoujo es el manga enfocado al publico femenino (pej. Sailor Moon), también están el kodomo, dirigido a niños pequeños (pej. Doraemon), el seinen, pensado para hombres adultos y dedicado a la política, negocios, etc, y los casi marginales hentai o manga erótico y el ecchi, pornografíco y violento.

La irrupción del manga en el mercado del comic europeo y americano fue un acontecimiento que conmocionó a la industria y cautivó a los lectores. Como en toda manifestación cultural madura, el cómic de superhéroes americano o el llamado adulto en Europa habían llegado a un punto en el que ya no ofrecían mucho más a los lectores. Con el manga, un soplo de aire fresco aventó todos los tics y las posturas cómodas que durante los años 60, 70 y 80 se habían aposentado en el comic occidental; la acción imparable, su descarada y para nada oculta violencia, la poca predisposición al realismo y la novedosa estética hizo que el público, sobre todo el más joven, se rindiera ante el manga y, lo más interesante, el surgimiento de autores occidentales totalmente influidos por este estilo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (832 palabras) Créditos