Leyes de Newton
EL JUEGO DE ENDER

Leyes enunciadas en 1687 por el físico inglés Sir Isaac Newton y que hacen referencia al movimiento de los cuerpos.

La primera ley, conocida como principio de inercia, expone que todo cuerpo continua en estado de reposo o en movimiento rectilíneo uniforme a menos que se ejerza sobre él alguna fuerza

La segunda ley explica los resultados de la acción de una fuerza continua sobre un cuerpo, y expone que dicho cuerpo adquiere una aceleración directamente proporcional a su masa. Esta ley se resume en la ecuación:

F = m * a

Esta segunda ley explica los resultados observados por Galileo Galilei sobre la caída de cuerpos de distinta masa. Aunque las fuerzas ejercidas por el campo gravitatorio terrestre sobre dos objetos sean distintas, sus masas se hallan en la misma proporción y la aceleración resultante es la misma.

La tercera ley, llamada principio de acción y reacción, expone que a toda fuerza ejercida se le opone otra igual de sentido opuesto. De esta forma, un cohete que expulsa su masa de reacción en una dirección recibe una fuerza impulsora en sentido contrario, por lo que los impulsores de los aviones y los cohetes se conocen como reactores o motores de reacción.

El espacio es sin duda el medio ideal donde poner a prueba las leyes de Newton, y la ciencia-ficción hace un uso excelente de ellas, en muchas ocasiones con resultados espectaculares. EL JUEGO DE ENDER, de Orson Scott Card, constituye un buen ejemplo. Los cadetes de la Academia de Batalla juegan un simulacro de combate en caída libre en el que se muestran casos de las tres leyes. Así, los soldados que se impulsan dentro de la sala continúan moviéndose en línea recta si no se nada hace por remediarlo. Ese remedio puede venir en forma de una trayectoria que los impulsa hacia una pared, donde pueden impulsarse con una patada más o menos enérgica que les comunica por lo tanto una aceleración mayor o menor. Por último, si un soldado choca con otro que está parado le comunicará parte de su velocidad, a costa de que el otro soldado le comunique parte de su inmovilidad.

La tercera ley es sin duda la estrella de casi todos los ejemplos más espectaculares. Cualquier nave que deba impulsarse por el espacio debe acarrear una masa de reacción, que expulsará en una dirección con la consiguiente reacción en sentido contrario. Quedarse sin masa de reacción significa quedarse sin propulsión, como se demuestra en ANTIHIELO, de Stephen Baxter, donde a pesar de que la nave de los protagonistas posee una gran cantidad de energía en forma de antihielo, debe repostar masa de reacción. Casi todas las formas de propulsión empleadas en la ciencia-ficción implican uno u otro tipo de propulsión por reacción: antorchas de fusión, reactores iónicos, impulsión tipo Orion... en los casos en que esto no sucede, se habla de una impulsión sin reacción, algo tan increíble para la ciencia actual que cuando uno de los protagonistas de CITA CON RAMA observa la enorme sonda interestelar acelerar sin reacción aparente, exclama asombrado: Ahí va la tercera ley de Newton.

© Jacobo Cruces Colado,
(518 palabras) Créditos