Kaiju eiga
 & cTitle &

Expresión japonesa, traducible como película de monstruos, con la que es conocido un subgénero típicamente japonés del cine de ciencia-ficción, caracterizado por el protagonismo de monstruos (naturales o cibernéticos) de enorme tamaño, cuyo principal representante —aunque no único— es Godzilla.

Aunque curiosamente este subgénero tuvo su origen no en una película japonesa, como cabría pensar, sino en la norteamericana EL MONSTRUO DE TIEMPOS REMOTOS (Eugene Lourié, 1953) de gran éxito en todo el mundo, fueron los japoneses los que lo convirtieron en algo propio a partir del estreno de JAPÓN BAJO EL TERROR DEL MONSTRUO (Ishiro Honda, 1954) la presentación en sociedad de Godzilla, cuyo éxito motivó la continuación con altibajos de la serie hasta rebasar las dos docenas de títulos, junto con las protagonizadas por otros monstruos tales como Ghidorah (un dragón tricéfalo) Rodan (una especie de pterodáctilo) Mothra (una polilla gigantesca) Gamera (una tortuga voladora) o Mechagodzilla (Cibergodzilla en los doblajes occidentales, alter ego robótico de Godzilla) todos ellos, por supuesto, de tamaño XXL; sin olvidar tampoco préstamos de la cinematografía occidental tales como King Kong o el mismísimo monstruo de Frankenstein convenientemente agrandado. Pese a que muchos de ellos, empezando por el propio Godzilla, recuerdan más o menos estrechamente a los dinosaurios, resultaría erróneo considerar a las kaiju eiga como películas de dinosaurios del tipo de HACE UN MILLÓN DE AÑOS (Don Chaffey, 1966) CUANDO LOS DINOSAURIOS DOMINABAN LA TIERRA (Val Guest, 1970) o la más reciente trilogía de PARQUE JURÁSICO (Steven Spielberg, 1993); EL MUNDO PERDIDO (Steven Spielberg, 1997) y PARQUE JURÁSICO III (Joe Johnston, 2001) dado que presentan las suficientes peculiaridades como para ser consideradas como pertenecientes a un subgénero propio.

Características de este subgénero son el recurso a la radiactividad como la principal responsable de la aparición de estas aberraciones de la naturaleza (los expertos en este tema afirman que se debe al trauma provocado en Japón por la explosión de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki) la presentación de estos monstruos (por supuesto prácticamente imbatibles y todos ellos provistos de poderes equiparables a los de los superhéroes norteamericanos) como verdaderos protagonistas de unas películas cuyas tramas oscilan entre el terror, la space opera o simplemente las catástrofes provocadas por estos animalitos. Como momento culminante se cuentan las apocalípticas luchas entre ellos, a veces incluso aliándose varios en cada bando, pues mientras unos son malignos otros se revelan como defensores abnegados de la humanidad... eso sí, los papeles de héroes y villanos suelen variar de unos episodios a otros.

En cuanto a su calidad, los expertos consultados reconocen que en el conjunto de estas películas hay importantes altibajos, acentuándose con el tiempo su condición de cine infantil y, a decir de los expertos, convirtiéndose en ocasiones en meros esperpentos. No obstante, el hecho de que muchas de ellas fueran estrenadas en Estados Unidos (y por lo tanto, mucho es de temer que también en Europa) atrozmente mutiladas y espantosamente dobladas, no ha contribuido precisamente a un conocimiento objetivo de las mismas. Además de un nutrido grupo de largometrajes, algunas series de televisión e incluso varias incursiones en el cómic, las kaiju eiga han influido de forma palpable en series de éxito en España tales los Power Rangers.

Desde el punto de vista técnico, cabe destacar que los efectos especiales característicos de estas películas fueron muy avanzados para la época aunque, a diferencia de las películas occidentales, en vez de recurrir a las miniaturas articuladas filmadas fotograma a fotograma (todavía no se habían inventado los efectos especiales generados por ordenador) sus productores optaron por recurrir a complejos disfraces manejados por uno o dos actores (algo parecido a lo que ocurría en las series de televisión de Irwin Allen, pero menos tosco) lo que obligaba a la construcción de complicadas maquetas de Tokio y otras ciudades japonesas (había que mantener la proporción de tamaño) que los monstruitos se encargaban de destruir con saña una y otra vez.

Guillermo del Toro ha retomado y occidentalizado el género en su película PACIFIC RIM (2013), en la que gigantescos monstruos venidos de otra dimensión, propiamente llamados kaiju, asolan las costas del Pacífico. En realidad, al igual que los Power Rangers, la película es un híbrido de géneros, puesto que la humanidad combate a los kaiju con jaegers, gigantescos robots tomados directamente del otro gran género japonés en lo que respecta al gigantismo: el mecha.