Hielo
2061, ODISEA 3

1.- Física Nombre que recibe el agua en estado sólido, lo que ocurre cuando se enfría este líquido por debajo de cero grados centígrados. Por extensión, a otras substancias líquidas o gaseosas se las denomina hielos cuando están en estado sólido. Esto puede ocurrir cuando se enfrían lo suficiente para congelarse, como es el caso del dimetilsulfóxido, un disolvente orgánico, o cuando la presión aumenta lo suficiente, como ocurre por ejemplo con la nieve carbónica (hielo de anhídrido carbónico, conocido también como hielo seco). En las regiones exteriores del Sistema Solar, donde la temperatura es lo suficientemente baja, existen grandes cantidades de hielos, tanto de agua como de otras sustancias tales como el amoníaco o el metano

La mayor parte de los satélites de los planetas gigantes están cubiertos por enormes capas de hielo, y lo mismo ocurre con Plutón y su satélite Caronte, los asteroides del cinturón de Kuiper (los transneptunianos) y los cometas. El hielo, por el contrario, es prácticamente inexistente en el Sistema Solar interior, excepto en la Tierra y en los casquetes polares de Marte, los cuales se cree que están compuestos de anhídrido carbónico congelado.

Los mundos helados tienen una gran tradición dentro de la ciencia-ficción. Lo más habitual es que se describan como tales, con mayor o menor rigor científico, astros como los cometas, los asteroides del cinturón de Kuiper, algunos satélites de los planeta gigantes o, incluso, los anillos de Saturno. Varias obras clásicas del género en las que intervienen estos escenarios son, por ejemplo, EL CORAZÓN DEL COMETA, de Gregory Benford y David Brin, y 2061, ODISEA 3 (la tercera parte de la saga de 2001) de Arthur C. Clarke, ambientados ambos en el cometa Halley. También de Clarke es el relato corto EN EL COMETA, donde una expedición científica consigue introducir su nave en el interior del núcleo de uno de estos astros, mientras Frederik Pohl describe en MINEROS DEL OORT cómo son desviados núcleos de cometas desde la Nube de Oort hasta Marte, utilizándose las ingentes cantidades de agua que los componen para terraformar este planeta.

En lo que respecta a la obra de Isaac Asimov, y más concretamente a las novelas de la serie de Lucky Starr, nos encontramos en LOS ANILLOS DE SATURNO con una descripción de Mimas, satélite de este planeta, según la cual este astro sería una inmensa bola de hielo. Dentro de la obra asimoviana Saturno aparece de nuevo en A LO MARCIANO, donde sus anillos son utilizados para obtener agua.

Un material helado sorprendente es el descrito en la novela ANTIHIELO, de Stephen Baxter. El antihielo es una substancia con una serie de propiedades curiosas, la más espectacular de las cuales es que, si bien resulta inerte a baja temperatura, a partir de un determinado umbral detona con extraordinaria violencia incluso en pequeñas cantidades cuando entra en contacto con cualquier materia. También de Stephen Baxter es el interesante relato TELARAÑA, en el que se describen unas peculiares formas de vida, basadas en el hielo, habitantes del sistema Plutón-Caronte.

Por último, no podemos dejar de mencionar Hoth, el planeta helado que sirve de escenario a la primera parte de la película EL IMPERIO CONTRAATACA, y que es ya parte de los recuerdos de cualquier aficionado.


2.- Ciencia-Ficción El término hielo (del acrónimo anglosajón ICE, Intrusion Countermeasures Electronics o electrónica de contramedidas de intrusión), fue acuñado por William Gibson en su novela NEUROMANTE. El hielo de Gibson es básicamente software de protección contra intrusiones no autorizadas, similar a una mezcla entre lo que hoy en día se conoce como firewalls (cortafuegos) y programas de protección, pero su complejidad va mucho más allá, llegando a alcanzar niveles realmente espectaculares. Los programas necesarios para entrar en un sistema protegido por hielo reciben apropiadamente el nombre de rompehielos, y su nivel de complejidad varía igualmente en función del objetivo. Un vaquero que desee penetrar en un sistema puede tardar días en trazar una ruta a través del hielo, esquivando aparentes brechas que no son sino trampas y buscando caminos seguros, y el ataque puede requerir además de un rompehielos el uso adecuado de virus modificados especialmente. El hielo no se limita a ejercer una función defensiva, y dado que los vaqueros de Gibson se conectan con el ciberespacio a través de implantes neuronales, el hielo puede llegar a freír literalmente el cerebro del infortunado. Entre los vaqueros se conoce a ese hielo como hielo negro.