Gusanos

Programas informáticos que aprovechan las redes de ordenadores para extenderse de un sistema informático a otro, generalmente sin dañar al hardware o al software. Viajando de ordenador en ordenador tienen la misión de espiar los procesos que se llevan a cabo en un ordenador, recogiendo información como nombres de usuario y contraseñas o flujos de datos, para más tarde enviarlos a su creador. Su objetivo no es inicialmente destruir datos, sino simplemente husmear a la búsqueda de información. Los gusanos, a diferencia de los virus, son programas independientes que no necesitan una relación parásita con un programa anfitrión.

Para reproducirse los gusanos utilizan algún tipo de vehículo en la red, como puede ser divulgar copias de sí mismo a través de los sistemas de correo electrónico, o mediante conexiones a otros sistemas remotos para luego copiarse a sí mismo. El proceso de reproducción requiere en primer lugar que el gusano busque un nuevo sistema para asaltar, ya sea examinando las direcciones de otros sistemas remotos u obteniendo direcciones de correo electrónico. En segundo lugar el gusano establece una conexión con dicho sistema remoto, copiándose a continuación. Por último, ejecutará la nueva copia con el fin de llevar a cabo las acciones para las que estaba programado y seguir propagándose.

Existen también ciertos gusanos que no se reproducen, o mejor dicho, no se propagan sino que se trasladan. El proceso para trasladarse de un sistema a otro es el mismo con la diferencia de que cuando se copian al nuevo sistema desaparecen de su localización anterior borrando su rastro, aunque algunas veces dejan mensajes burlones o misteriosos antes de trasladarse al nuevo sistema.

El ejemplo de gusano más famoso es el desarrollado por Robert T. Morris, que afectó a la red ARPAnet (Advanced Research Projects Agency Network, la antecesora de Internet) que conectaba a varias universidades americanas. El gusano de Morris se iba duplicando una y otra vez en el espacio libre del ordenador. El resultado fue que todos los ordenadores afectados tuvieron diversos errores de funcionamiento. Inicialmente Morris no tenía la intención de causar daños ni pérdidas de ningún tipo; sin embargo, a veces se aprovechan las capacidades reproductoras de los gusanos para trasladar a través de la red a otros programas malignos como virus, conejos o caballos de Troya.

A finales del año 2000 la todopoderosa compañía Microsoft fue también afectada por un gusano, supuestamente introducido a través del ordenador de un empleado, que durante tres meses infectó los ordenadores llegando a acceder al código fuente de algunos productos clave de la empresa.